Reflexiones desde Murmansk Marta
23 noviembre, 2007 | 11:39
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Marta y Facundo tienen 22 y 23 años, Luís 31. Ella es maquilladora, Facundo estilista y Luís s fotógrafo. Sus películas favoritas son Bailame el agua, Old Boy y El hijo de la novia, respectivamente. Escuchan desde pop-rock y R&B hasta Mestizaje o Arcade Fire. Marta se siente libre cuando maquilla y escucha música en la playa, Facundo haciendo submarinismo o pescando y Luís cada vez que vuela en parapente.

Este es el diario de viaje de tres amigos que participamos en la Bacardi Murmansk Route. Tenemos 1.400 euros cada uno para recorrer la distancia que separa Tarifa de Murmansk, Rusia. Para pasar del calor al frío. Para conocer gentes y lugares. Para hacer amigos y disfrutar del camino Desde aquí puedes seguir nuestro viaje y hacerte qué se vive cuando cruzas Europa.

¿Tienes algún amigo en Bruselas? ¿Conoces a alguien que nos pueda enseñar Amsterdam? ¿Alguien que nos ofrezca un sitio para dormir? Lo que sea. Cruzar Europa es algo que no se hace todos los días y necesitamos que nos ayudes.
Ahora mismo no sabemos dónde estaremos mañana pero aquí podrás saber cómo nos puedes echar un cable. Si algo puedes estar seguro es que te le agradeceremos.
23 noviembre, 2007 | 11:39
05 noviembre, 2007 | 10:36
Sentirse como una partícula rodeados de montañas manchadas de blanco, poder contemplar todo el horizonte con su espirales de colores y sentir el frío que congela los sentidos, algo que no se puede explicar con unas simples palabras. Cabo Norte, el punto más septentrional de Europa.
Aquí las horas de luz pasan como minutos, y los días acaban a las tres de la tarde. Pudimos ver Cabo Norte cuando el sol ya caía. La ruta está casi llegando a su fin, pero todavía quedan cositas por descubrir.
28 octubre, 2007 | 23:22
Nada más llegar a Aarhus, soltamos las maletas en el hostal y nos fuimos directos a tomar unas copas a un bar con música en directo. Y por algo es que a esta ciudad se le conoce como la capital del rock de Dinamarca. !Había un ambientazo tremendo!
A la mañana siguiente, después de pasear por sus románticas calles y sus mil
tiendas, se nos pasó por la cabeza proponerle a Jonnhy, un gran pizzero de
Aarhus, poder echarle una mano ¡haciendo nosotros las pizzas de tamaño XXL!
Jonnhy dijo sí y la experiencia fue genial, ¡la que llegamos a liar! Parecía imposible menear la masa como él lo hacia, pero al final quedó muy bien y, lo más importante, se pudo comer. Así que nos pusimos hasta arriba y rematamos la jugada volviendo a pisar los baretos más reconocidos de rock de la gran Aarhus!
Y a las dos de la madrugada, después de tomar unos mojitos, tomamos el tren dirección Estocolmo. Nos esperaban diez horas y cuarenta y cinco minutos hasta la ciudad de las
altas rubias. El verdadero frío comenzaba a saludarnos desde la esquina de Europa....
26 octubre, 2007 | 09:57
Después de lavar la ropa, que por cierto, ya casi andaba sola, nos fuimos a visitar los búnkers del centro de Berlín, justo en la parada de metro de Gesundbrunden.
La visita guiada era en alemán, pero le echamos morro al asunto y uno de
los guías, Marcelo, que era chileno, ¡nos la hizo para nosotros solitos!
Los búnkers estaban construidos a once metros bajo tierra, justo
encima del túnel del metro, que está a dieciocho metros de profundidad.
Solamente había búnkers para el 12% de la población civil, y el 90% de
ellos no estaban construidos a prueba de bomba. El problema era que cuando se producía un bombardeo, entraban tres veces más de la cantidad de personas que realmente cabían en él. Resultado: el 5% morían de asfixia, porque estaba calculado un metro cúbico de oxigeno por persona y sólo para quince minutos. Sin embargo, existían habitaciones para soldados y éstas sí que contaban con un sistema de ventilación con trampilla que llegaba al túnel del metro y les servia como vía de escape.
Después de este recorrido, sólo te queda pensar…
24 octubre, 2007 | 13:06
Por la noche tuvimos una experiencia increíble, difícil de clasificar por que anulaba completamente nuestro sentido-guía: la vista. El restaurante estaba atendido por camareros invidentes. Ellos te recibían en una sala con luz donde podías ver la carta y elegir el menú, en el que sólo se hacía referencia de lo que ibas a comer, sin especificarlo concretamente.
La verdadera experiencia comenzó cuando Seven, nuestra camarera, nos invitó a su mundo sin visión. Entramos al comedor como cuando los niños van de excursión, cogiditos de la mano y en fila india. Nos esperaba una sala totalmente a oscuras en la que sólo escuchábamos a los demás comensales; en este momento se nos dispararon todos los sentidos, el pánico a lo desconocido, la incomodidad del negro absoluto.
19 octubre, 2007 | 12:04
18 octubre, 2007 | 17:00
En Ámsterdam teníamos reservado el hostal Granada: un cuarto piso sin ascensor y unas escaleras de vértigo donde a penas te cabía el pie! Ja, ja, ja., la habitación era un antro, pero lo del baño era… bueno, mejor no coment...
A la mañana siguiente fuimos a dar una vuelta por el Vondel Park, una maravilla de parque donde se puede ver como disfrutan del tiempo algunos ociosos holandeses. Después comimos en un wok y pedimos para llevar unas croquetas típicas holandesas que estaban increíbles.
En general hemos tenido un día tranquilito, quitando, eso sí, el momento feria. Fue muy heavy, la verdad; me subí con los chicos en una atracción donde me quedé sin palabras, sin aliento y casi casi sin vida! Llevaba una velocidad increíble, daba bastante respeto. Pero lo pasamos muy bien, sobretodo ellos riéndose de mis caras y de mis chillidos.
Mañana vamos rumbo Bremen... parecemos músicos! Jajajja Si alguien tiene alguna cama o algo que ofrecernos por ahí, dirección Berlín, estaremos agradecidísimos. Chao.
18 octubre, 2007 | 16:45
17 octubre, 2007 | 16:36
15 octubre, 2007 | 21:39
Que Donostia es divina lo sabe cualquiera que haya estado. Y que sus pintxos te acercan peligrosamente a la avaricia también. De hecho, nos pusimos hasta arriba de ellos con sabor a foie, a chistorra, a queso, de todo, vamos. Y como el fresquito del norte nos dejaba un poco secos por momentos, nos hicimos un gran aliado: el sr. txacolí. Probamos, porque solo se puede decir que se intentó, meter el vino en el vaso medio volcado y la verdad que ni parece fácil ni lo es. La experiencia fue muy guay, la gente mirándonos y riendo al ver nuestro gran arte, pero no salió muy bien. Pero más que el condumio, lo que realmente nos llevamos del frío Norte es la calidez de la buena gente que nos encontramos callejeando y que se interesaban por nosotros; gente maja, gente sencilla. Vascos.
Aviso Legal | El viaje Murmansk Route está destinado a mayores de 18 años