Devendra Banhart: ¿Cuál es tu secreto?
Anoche, Devendra Banhart
y su grupo actuaron en la sala Joy Eslava de Madrid. Una noche fría y
lluviosa propicia para irse a ver a Marilyn Manson en el Palacio de
Deportes y dejarse llevar por la oscuridad. Los que optamos por la luz,
la de este hippy a la última, presenciamos uno de los conciertos más
divertidos de este año. Divertido, en plan Club de la Comedia. En
serio.
Prólogo. El guitarrista Noah Georgeson hace de telonero y después de la primera canción suelta un ‘sé que es aburrido, de hecho, hoy me aburro hasta de mi mismo’ que no supimos si reírle la gracia o darle un buen antidepresivo. Blues y folk para una actuación anecdótica que pasaría digna de la Calle Preciados.
Primer acto. El hippy que mola a yuppies, indies y folkies por igual sale al escenario en compañía de su grupo (Dos guitarras, batería, percusionista/teclados y bajo). Devendra Banhart, ese hombre que canta a las mariposas y a los bosques con canciones para la introspección burguesa entre chistes dignos de la Hora Chanante. ¡Qué chistes! En esta parte definida por el propio cantante de ‘conocerse todos un poco’, descubrimos al digno heredero de Peter Sellers en ‘El Guateque’. Todo vulnerabilidad, todo cinismo, todo amor libre. Irreproducible.
Segundo acto. La cosa se pone movidita. Después de la introspección, Devendra coge seguridad y su grupo empieza a dejar las canciones de sus brillantes primeros discos para, ¡alerta!, adentrarse en las aguas ponzoñosas de su última creación, el descafeinado ‘Smokey Rolls Down Thunder Canyon’. Un disco que, como postal de cómo se lo pasó en el cañón que da título al disco funciona, ahora, como colección de canciones no pasa del multiculturarilismo anecdótico.
Tercer acto. En directo, sorpresa sorpresa, esas canciones anecdóticas ganan en intensidad y lo que en disco parecen esbozos, en directo suenan a grandes trallazos indie-folks. Los miembros del grupo dejan a Devendra solito en el escenario, ‘¿Hay alguien que quiera subir al escenario a tocar una canción?’ y, sube una tal Cristina que ante el llenazo de la Joy tuvo los santos ovarios de darlo todo con dos piezas de freak-folk que fueron coreadas indiscriminadamente por el público. Regresa el grupo y empieza la fiesta.
Cuarto acto. Devendra descamisado, el grupo desatado, los opiáceos a pleno rendimiento, hit tras hit y todos a bailar.
Epílogo. Acaba el concierto y piensas que nunca tendrías que haber tirado el póster de Jim Morrison. Que las barbas de lo hippies, además de ácaros, pueden aportarte mucho en la vida. Y que, ays, ser hippie, cantar a los cangrejos y pedir un poco de senbilidad y calma con tu guitarra, tampoco está tan pasado de rosca. Devendra, ¿cuál es tu secreto?




Si el humor de este señor se asemeja al de Peter Selles, deberia ser descubierto por algún director de cine y empezar a rodar lo antes posible, pues en estos tiempos no nos iria mal un poco de aquel cine tan agudo, donde se olvidaban las penas y nos llenabamos de energias positivas. Esa es la humilde opinión de un aficionado a la literaura con una web gratis donde cualquiera puede acceder con tan solo clicar. www.antoniolarrosa.com
Publicado por: antonio larrosa diaz | 24/11/2007 14:50:02