Pedofilia en Donostia
Sí, lo sé, un día mi jefe me despide por los titulares (por cierto, jefe, lo de mi máquina maravillosa de planchar, que cómo lo lleva, que -perdón, momento ego- Carlos del Amor, el de TVE, el impoluto, el hombre que adoran las jefas de prensa y las madres donostiarras quieren para sus hijas, me ha citado en su blog y dice que no es para tanto su falta de arruga: mentiroso.
Hay que contraatacar, jefe). Pero es que en las dos películas de la mañana ha habido cosas raras. Primero, una de pedófilos daneses (Sons) y después, ya en el concurso oficial, Mon fils à moi, drama francés en el que a Nathalie Baye se le va la olla con su hijo pequeño: no hay sexo aunque sí maltrato psicológico. Si no fuera porque todo está programado desde hace meses, parecería que como hoy no para de jarrear agua han colocado filmes acordes con la melancolía del clima.
Sí, sí ya voy a lo importante. El concurso de perros de pastor lo ganó Bizkor, el campeón de Araba (como mi compañero Iñigo, que es de Araba, no perro, entiéndase). 503 puntos que sacó bajo la atenta mirada de su dueño, Joxe Mari Jauregi. Vale, vale, voy a la noche.
Primero: esto decae. Me refiero a la gente en general: no hay público a la puerta del hotel, porque además la plaza de Oquendo está levantada y vallada, ni esperando a famosos (claro, que ¿qué famosos?), ni hay fiestas de postín. Las salas se llenan, pero en el otro festival, salvo el Bataplán el sábado, la cosa anda malita. Anoche una productura y distribuidora, Filmax, decoró todo el Bataplán con falsos árboles y hojarasca, porque habían estrenado Bosques de sombras, con Gary Oldman (que ha estado unas horas a la carrera en Donostia, ha hecho algo de prensa y ha salido disparado a Rusia) y dirigida por Koldo Serra, héroe local. Pues en la fiesta estaban Fran Perea, jefazos de Filmax y poco más. El reservado, vacío, y los de la peli, tras una proyección exitosa con mogollón de aplausos, se fueron a una celebración paralela en el Be-bop, en el paseo Salamanca. Bien que hicieron, porque otro gin tonic más en el Bataplán y voy a acabar o como Keith Richards en el rodaje de Piratas del Caribe 3 (pararon la filmación de la cogorza que llevaba el stone) o como Robin Williams en rehabilitación.
Otra heroína local que pasa de fiestas es el rostro bonito Max Factor del cine español de este año, Marta Etura. Con su cuadrilla cenaba anteanoche en el Vergara tan feliz, tan discreta. Luis, qué suerte tienes.
El último rumor: ante esta desbandada de estrellas, y pillado el festival en la pinza de los certámenes de Toronto y Roma, empiezan a decir que si tal vez, a lo mejor, un cambio de fechas no le vendría mal. Pero, ¿es que no ven lo que le pasó a la Vuelta Ciclista por hacer lo mismo? ¿Quién la ve ahora?
Que digo yo que esta tarde hablo de los mexicanos. Para la despedida matinal confesar dos cosas: mañana llega David Hasselhoff y estoy nervioso (¿me dejarán hacerme una foto con él?); y ya están calentado la ciudad los del documental Nömadak Tx, un filme en el que dos músicos vascos tocan la txalaparta por todo el mundo. Ya he visto una actuación de taxalapartismo en lo viejo, y ahora entiendo, jefe, porque lo lleva usted en sus entrañas: es la capoeira vasca con xilófono. Mañana al estreno en el Kursaal, los de Nömadak Tx van a ir en caballo (¡catorce!). Si es que cuando los vascos os poneis...




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