Kore-eda contra Stone
La tarde va de cine. Me refiero a que hoy nos tocaban películas muy largas: concursan Las vidas de Celia, de Antonio Chavarrías, que aquí ha desembarcado con todo el equipo (Najwa Nimri, Daniel Jiménez Cacho, Luis Tosar, Aida Folch, Alex Casanovas...), a pleno rendimiento -mañana leeré a mis mayores para saber qué tengo que pensar de este drama / thriller-;
Hana, una película que a mí me ha gustado mucho, la historia del hijo de un samurái que debe vengar la muerte de su padre... si es capaz de salir de la pobreza en que vive; y World Trade Center, de Oliver Stone, el relato de dos de las 20 personas que fueron rescatadas con vida de los restos de las Torres Gemelas. Siempre veo con atención las películas de Stone, porque las tiene buenas: JFK, Un domingo cualquiera, Wall Street, Nacido el 4 de julio, Platoon, Entre el cielo y la tierra... También es capaz de sacarme de quicio, y este World Trade Center tiene demasiado de patriota como para que la aprecie. Y con Nicolas Cage, que me cae mal (¿qué sería de mí si no tuviera prejucios?). Pues eso, que el japonés Kore-eda Hirozaku me impresiona, aunque no tanto como con la anterior, Nadie sabe, y la de Stone, sin ser mala, me provoca un cierto mosqueo.
Ya han llegado Jim Jarmusch, Matt Dillon, y a las diez aterriza Oliver Stone. Mañana es el día del cine vasco (¡cuidado, que viene Kepa Sojo!) y estará Diane Kruger. El personal comenta lo del rodaje de Woody Allen en Barcelona, Paris Hilton sigue con sus problemas con la justicia y acabo de cumplir 24 horas sin ingerir alimentos, excepto dos paquetes de chicles y tres pintxos de diseño. Estoy que me salgo.




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