Capítulo 18 de la tercera temporada: Vayamos por partes, que en Mujeres Desesperadas son muchas, y cuando se cierran unas historias se abren otras. En eso consiste el trabajo de los guionistas de series estadounidenses...
Triángulo Ian-Susan-Mike: Ian sigue mosca con Mike respecto a Susan (hace bien, porque al final de esta temporada Susan se escapará con Mike...). Susan le dice que le quiere a él, pero cuando Ian le dice que deberá mudarse a Londres porque cada vez trabaja "más allí que aquí", Susan duda, pues no quiere irse de Wisteria Lane, pues está toda la gente que quiere. Ian cree que es por Mike. Y para aumentar los celos de Ian, Mike salva a Ian y a Susan de morir ahogados cuando tienen un accidente de coche y caen a un lago. Y claro, después, por la noche, Ian es incapaz de hacer el amor con Susan pues su orgullo está herido al haber sido salvado por el ex novia de su chica. Los celos de éste van a más, y Susan, además de decirle que se mudará a Londres con él, le amenaza con dejarle si vuelve con el 'temita Mike'. Pero es que cuando Susan va a ver a Mike para agradecerle que les haya salvado, la cosa se lía y Susan y Mike se 'lían' un poquito. Susan reacciona y vuelve con Ian a casa. Éste le dice que ya no sentirá celos de Mike...
Fogosidad Eddie vs Carlos: Deciden acostarse. Pues bien, si los dos eran tipos apasionados, cuando se ponen a ello la cosa no funciona en absuluto. Ambos piensan el uno del otro que son malos en la cama. Y descubren lo que piensa el uno del otro. Y se lo dicen a la cara: la cosa se pone tensa sexualmente hablando y tanto Carlos como Eddie están dispuestos a darlo todo... hasta que la mesa se rompe y terminan en el hospital. Deciden volver a ser sólo amigos y llevan al zoo al hijo de Eddie. Y tras hacerse la típica foto (esa que todos tenemos de cuando nuestros padres nos llevaron al zoo) alguien les confunde con una familia. Por la noche, por fin, el polvo que echen será impresionante (lástima que los guionistas vayan a dar boleto a Eddie en algún momento próximo de la serie).
Bombón latino Longoria busca novio (abstenerse los sin pasta): Gabrielle no termina de caer rendida ante Víctor, millonario, candidato a alcalde, madurito de pelo canoso y gentleman con estilo. Hasta que ve cómo le ven otras mujeres cuando habla en público. Aquello de la erótica del poder, ya se sabe (algo que servidor no tiene: ni estilo, ni pasta, ni poder). Se interesa entonces por Víctor, pero este, después de decirle que le llamará, no lo hace. Gabrielle se lo cuenta a Susan y a Edie y dice que le de celos. Y eso hace, invita a salir a un tipo que está arreglando un armario en casa de Susan, Toby. Y va con él a un mitin-debate que Víctor está teniendo con al actual alcalde. Gabrielle hace que Toby la coja por la cintura para desconcentrar a Víctor... Al final tienen unas palabras y Víctor le dice que lo suyo no debe ser una pelea de ganar, si no la búsqueda de ser felices (recordad que, como ya dijimos, Víctor será otro que muera dentro de poco).
Pizzería, negocio familiar: Tras la operación Tom vuelve a casa y Lynette sigue al frente de la pizzería, un trabajo agotador que en realidad es el sueño de su convaleciente marido. Y es que Tom debe guardar reposo un par de meses. Pero tiene un candidato para sustituir a Tom: es Rick, un chef de restaurantes de cuatro estrellas pero que tuvo problemas con la farlopilla. Tom se niega a contratarle cuando Lynette le consulta. Mientras se presenta en el restaurante la señora McCluskey, niñera de los diablillos Scavo. Le dice a Lynette que pasa de cuidar a los niños porque el que más trabajo le lleva es Tom, que no para de requerir su ayuda. Entretanto, Rick vuelve para hablar con Lynette justo cuando en la pizzería hay un lío de cojones. Le dice que Tom no quiere contratarle, pero cuando éste le saca de un apuro con un cliente (le vuelve a hacer una pizza), Lynette acepta (por cierto, se comenta que Lynette pillará un cáncer en la cuarta temporada...).
La niñera asesina McCluskey: Por último, Tom llama a la señora McCluskey para disculparse. A ésta se la ve hablando, se supone que con su marido. Pero éste, en realidad, está muerto en el congelador del sótano.