Pozos de ambición (There will be blood) es el nuevo trabajo del director y guionista estadounidense Paul Thomas Anderson tras cinco años sin saber nada él. Anderson es uno de los directores de cine más aclamados de los últimos 10 años desde que hiciera Boogie Nights (1997). Después llegaron Magnolia (1999) y Punch Drunk Love (2002). Sus películas nunca dejan indiferentes y siempre despiertan emociones. Lo mismo pasa con Pozos de ambición y su protagonista, interpretado magistralmente por Daniel Day Lewis.
La película, de dos horas y 40 minutos de duración, cuenta la historia del buscador de petróleo Daniel Plainview, desde sus inicios en un agujero en medio del desierto hasta la riqueza más absoluta. En su ambicioso y único camino a ser el mejor y más rico se van cruzando el petróleo, la religión y la familia. Pozos de ambición es también una pequeña historia sobre la época del oeste estadounidense de principios del siglo XX.
Pozos de Ambición se ha llevado r ecientemente los premios que concede la Sociedad Nacional de Críticos de Cine de Estados Unidos en las categorías de mejor película, mejor actor para Daniel Day-Lewis y mejor director para Paul Thomas Anderson. También es candidata a los Globos de Oro que se entregan el 13 de enero en las categorías de Mejor película y Mejor actor. Todo apunta a que para los Oscar también obtendrá varias candidaturas.
Lo bueno, que está contada con ritmo, la actuación de Daniel Day Lewis, la austera fotografía y una inquietante y siniestra banda sonora (compuesta por el guitarrista de Radiohead) que al principio puede descolocar un poco al espectador pero que le da personalidad a la película.
Lo malo, su duración y el final, que es muy flojo respecto a las dos horas y media anteriores.




