Mal lo tenemos los aficionados a los tebeos en estas navidades. Los editores, profundos conocedores de la compulsión frenético-compradora que padecemos, en cualquier época del año, aprovechan las celebraciones navideñas como perfecta catapulta para meter el dedo en la llaga de nuestro terrible problema, inundando el mercado de novedades. La lista es inmensa, interminable, cada vez que la vemos nuestras tarjetas de crédito empiezan a chillar despavoridas, pero… ¿se podría seleccionar sólo una de ellas? ¿Es posible semejante atrevimiento?
Miren que la cosa está muy difícil, con un buen puñado de clásicos indiscutibles del tebeo americano (¡uy!, de esto hablaré otro día…¿mañana?) esperando a compartir los turrones o, mejor dicho, evitando que podamos comprarlos después de la ruina que padeceremos…
Pero, ya se sabe, éste es época de echarse a la piscina, aunque esté helada, y me voy a atrever a señalar una como especialmente reseñable: Los años oscuros, de Santiago Valenzuela (Edicions de Ponent). Punto final (de momento) de una de las sagas más fascinantes y sugerentes de la historia cercana del tebeo español: Las aventuras del Capitán Torrezno.
Con los seis volúmenes de la saga, Valenzuela ha firmado uno de los despliegues imaginativos más increíbles que se recuerden en nuestra historieta, desarrollando una especie de mitología diminuta de la cultura popular en la que se nos cuentan las aventuras de un castizo habitante de bar, de un “torrezno” que, inexplicablemente, entra en un universo en miniatura donde todo es posible, desde religiones basadas en un gigantesco DNI a las batallas más épicas entre imperios minúsculos, siempre jugando con una imaginación y creatividad desbordada, que nos mantiene anclados en la lectura, a la expectativa de un nuevo giro argumental o de uno de esos miles de detalles que salpican la saga. Todo aderezado con la siempre inteligente reflexión de Valenzuela, capaz de poner sobre el tapete los temas más profundos con un desparpajo y una originalidad siempre sorprendente.
En este volumen final de “la saga del asedio de Deneim”, el madrileño da una nueva vuelta de tuerca a su creatividad creando una historia que une todas las historietas que fueron conformando durante años lo que sería su mayor obra, uniendo historias dispersas a través de un inmenso flashback que consigue lo imposible: dotar de una coherencia impensable a elementos dispersos, que van colocándose ante los ojos pasmados del lector como piezas de un puzzle que cobra sentido de la nada. Una “precuela” perfecta para entender y comprender el mundo de Torrezno y, de paso, asistir a la evolución estilística de un autor que ya es por derecho propio uno de los grandes de la historieta española. Por si no fueran razones más que sobradas para echarse en brazos del torreznismo, Edicions de Ponent regala junto a este volumen una cuidada caja que permite guardar primorosamente los seis volúmenes aparecidos hasta el momento.
Será difícil esperar hasta el 2008 para la continuación de las aventuras de Torrezno.
¡Larga vida al torreznismo!

