Si el año 2006 ha sido pródigo en algo es en el número de clásicos y reediciones de tebeos fundamentales, consolidándose una línea que ya comenzaba en el año anterior. Hace poco comentaba el gozo que suponía ver en las estanterías de las librerías especializadas las ediciones de clásicos indiscutibles como Krazy Kat, Little Nemo in Slumberland o Príncipe Valiente. Y no sólo extranjeros, que este año hemos podido ver ediciones cuidadas y respetuosas de clásicos de nuestro tebeo como El ladrón de Pesadillas, de Ángel Puigmiquel (Glenat) o Topolino, de Alfons Figueras (Astiberri), dos obras maestras impresionantes, o la lógica recuperación de El capitán Trueno que ha hecho Ediciones B aprovechando su 50 aniversario, editando el clásico Chandra el usurpador.
La sanísima costumbre de reeditar clásicos parece haberse contagiado a todas las editoriales y así encontramos que Planeta DeAgostini encabeza la lista de recuperaciones con las ya citadas Krazy Kat y Príncipe Valiente, consolidando una línea comenzada con Rip Kirby, Terry y Los Piratas, Snoopy y Carlitos, Flash Gordon, Modesty Blaise o James Bond, que no se ha quedado en las tiras de prensa y se ha ampliado al tebeo francobelga, con ediciones de Los Pitufos, Iznogoud o Lucky Luke (a las que en breve se sumará la genial Tomás el gafe de Franquin) y al tebeo americano, publicando ediciones de coleccionista de obras maestras como El retorno del caballero oscuro, de Frank Miller; V de Vendetta, de Lloyd y Moore; Kamandi, de Jack Kirby o JLA/JLE, de Giffen, de Matteis y Maguire, sin olvidar los coleccionables de obras tan fundamentales como La cosa del Pantano, de Alan Moore, Sandman, de Neil Gaiman. Un buen número de reediciones entre las que no se ha dejado de lado a una de las más esperadas por el público, la de Dragon Ball, de Akira Toriyama.

La editorial Panini, responsable de los derechos de Marvel en España, no se ha quedado atrás y ha reeditado en formato de lujo el Spiderman de Stan Lee y Steve Ditko o el Nick Fury de Jim Steranko, dos clásicos del género, iniciando también una saludable costumbre de reeditar tebeos previamente editados en formato comic-book en lujosos volúmenes recopilatorios, como los dedicados a la espectacular The Ultimates de Millar y Hitch, la apreciable Marvels de Busiek y Ross o la entretenida New X-Men de Grant Morrison, que se añaden a su colección habitual de Biblioteca Marvel, en la que se acaba de comenzar a editar uno de los mejores tebeos de superhéroes de Marvel, los X-Men de Claremont y Byrne.

Otra de las grandes, Norma Editorial, no se queda atrás y se apunta a la moda con cuidadas ediciones de clásicos del tebeo europeo como el Valerian de Mezieres y Christin o la influyente (y delirante) El Garaje hermético de Moebius, sin olvidar el tebeo americano, recuperando en ediciones recopilatorias el Sin City de Frank Miller (aprovechando el tirón de la película de Rodríguez) y la excepcional Concrete de Paul Chadwick, apuntándose también a la línea de recopilación de series previamente editadas en cómic-book con los volúmenes de la muy recomendable The Authority, de Ellis y Hitch.

Especialmente destacable está siendo la tarea de la editorial Glenat, que enfoca su labor de recuperación de clásicos de forma prioritaria en los autores españoles. A sus líneas dedicadas a Carlos Giménez, Alfonso Font, Jordi Bernet y Josep María Beá se han sumado las de autores tan importantes como Adolfo Usero, con Maese Espada o Víctor de la Fuente, con uno de los mejores westerns de la historia, Sunday. Una tarea que no está exenta de inesperados éxitos, como el conseguido con la edición de la obra de Purita Campos. Tanto las ediciones de Gina como de Esther han tenido tal respuesta del público que la editorial comienza este mismo mes una atrevida continuación de Las Aventuras de Esther a cargo de Carlos Portela y Purita Campos. Un trabajo encomiable al que hay que añadir el realizado con el manga, recuperando obras tan fundamentales los clásicos de Osamu Tezuka, Astroboy y Black Jack, o Lamu y Maison Ikkoku, de Rumiko Takahashi.

Pero no sólo las grandes editoriales se apuntan tantos en esta línea. Pequeñas editoriales como sins entido han tenido el exquisito gusto de editar obras tan maravillosas como el ¿Dracul, Drácula, Vlad?... ¡Bah! de Alberto Breccia en una edición de una calidad insuperable; la editorial vasca Astiberri ha comenzado la reedición en color del Bone de Jeff Smith, una de las series más famosas de la última década; una recién llegada como Kraken se atreve con la genial El pequeño Spirou de Tomé y Janry y con un clásico del tebeo británico como el Juez Dredd; la editorial La Cúpula recopila en un tomo la inquietante y magistral Agujero Negro, de Charles Burns y continúa la edición recopilatoria de la obra de los hermanos Hernández con Palomar y Locas…
¡Incluso una editorial ajena como Gadir al tebeo como se ha atrevido con el Poema en viñetas de Dino Buzzatti!

Si nos quejábamos de la dificultad de conseguir clásicos del tebeo en castellano, hay que reconocer que la “cosecha” de este año permite ser muy optimista para el futuro, con una claro asentamiento de esta política editorial que permitirá a los aficionados poder disfrutar de las grandes obras del tebeo.