Lavadoras entrañables
Cuando uno ya lleva demasiadas lecturas a las espaldas, como le pasa a un servidor, pierde la capacidad de sorpresa. Es un mal terrible, deprimente, que hace que casi todo lo que llega a tus manos te proporcione la desagradable sensación de “esto ya lo he leído”. Uno añora esa capacidad de descubrir cosas nuevas, de encontrar autores o estilos distintos. Recuerdo con cariño nostálgico de abuelo cebolleta esos tiempos en los que leías un artículo de algún sesudo teórico y, pese a no estar de acuerdo con su formas o actitudes, la reacción inmediata era “tengo que leer esto”. ¡Ay! ¡Qué días aquellos!
Es verdad que el manga (y, en general, el tebeo oriental) ha conseguido sacarme de ese tedio que últimamente dominaba mis lecturas, pero hasta los asiáticos llegan a veces a quedar contagiados de esa uniformidad patológica que afecta de forma globalizada a todo el mundo. Una sensación que debería tener siempre excepciones en los autores más jóvenes, que deberían osar siempre romper con la tradición establecida. Con todos sus errores y falta de dominio de la técnica que se quiera, un autor novel tiene casi la obligación de surcar el camino de la osadía, del terrorismo creativo buscando nuevos y arriesgados caminos. Sin embargo, estas épocas de globalización logran homogeneizar hasta el rupturismo creativo. Ahora ves miles de Basemans, cientos de Peteers , decenas de Sfars… Lo lees, piensas “no está mal, no está mal, pero… se parece a tal”. Terrible sentencia que te vuelve a llevar a ese punto de atonía a la hora de leer un tebeo, refugiándote en los clásicos y en aquellos autores consagrados que, aun sabiendo que no te sorprenderán, no te fallarán.
Afortunadamente, hay remedio para este mal: el pequeño
puñado de autores que siguen manejando un lenguaje y universo propio que los
hace rabiosamente diferentes a todos lo
s demás. Una cura momentánea a la que se
añade el nombre de una debutante: Clara Tanit Arqué, que acaba de publicar Wassalon,
el primer recopilatorio de una obra tan particular como fascinante. En sus historias veremos
lavadoras humanizadas o extraños pero entrañables muñecos de peluche, que
protagonizan escenas en las que la ternura más íntima se codea con lo cruelmente
insólito. Relatos de apariencia ingenua y naif que esconden reflexiones
improbables sobre unas relaciones entre humanos que se ven reemplazados por
objetos inertes. Contraste entre vitalidad e inmovilidad, entre lo inanimado y
lo sensual, que surge como perfecto marco para hablar de sentimientos y
sensaciones.
Un tebeo sorprendente, que provoca reflexiones y sensaciones a cada viñeta, seduciendo a nuestro niño interior para, agazapado allí como un virus traidor, mutar y lanzarse directamente contra nuestro intelecto, indefenso, que deberá preguntarse obligatoriamente por las cuestiones que la autora plantea.
Apunten el nombre de su autora: hay que seguirlo a partir de ahora.
FICHA TÉCNICA
Wassalon, de Clara Tanit-Arqué. Astiberri. 96 págs. Bitono. Rústica. PVP: 14€
ENLACES

Vaya, en este artículo sacas a relucir un tema que es habitual en todas las ramas del arte (en escritura, pintura, música, cine, etc). Es difícil encontrar algo novedoso? Pues si, y yo creo que es normal, estos medios ya hace tiempo que se están explotando, y cuanto más tiempo pasa, más difícil se hace crear algo nuevo porque otros ya han podido crearlo antes que tu. Y los jóvenes, a pesar de que salen del huevo con ideas frescas, también se encuentran con este problema, y con el agravante de que la industria los puede absorber con facilidad y repercutir negativamente en su creatividad.
Bueno, como mi sed de novedades es tan grande como la tuya seguiré tu recomendación y probaré este cómic.
Publicado por: Xavier Salvador | 13/12/2007 11:20:56
Es malo con ganas.
Publicado por: Alberto | 13/12/2007 14:22:11
me ha gustado mucho.
sorprende agradablemente
Publicado por: mucho pocho | 13/12/2007 20:09:17
Yo creo que es de lo mejorcito que ha salido este año de los autores españoles...
Publicado por: Kalashnikov | 17/12/2007 18:24:06