La burbuja de Bertold
Si nuestra sociedad no es más que un grupo de individuos
controlados por las hábiles manos de un invisible titiritero del que no somos
conscientes… ¿Cómo es posible inducir el cambio?¿se puede llamar a la rebelión
desde la manipulación absoluta de la realidad?
El planteamiento es atrevido y, si se me apura, angustioso. En una sociedad ultramediática donde nuestras vidas son dirigidas, ¿cómo rebelarnos? La pregunta se la hacen Diego Agrimbau y Gabriel Ippoliti en La burbuja de Bertold, y dan una respuesta que acude a la propia manipulación del manipulador, a una paradoja que se basa en el llamamiento a la cultura como vehículo de combate contra la uniformidad de pensamiento. Los autores plantean un oscuro mundo orwelliano donde el control de una gigantesca burbuja de gas establece leyes y normas que, en su afán de control del individuo, castigan su infracción con la amputación de todos los miembros. El individuo que intenta dejar de depender del soma gubernamental queda reducido a un tronco pensante y sentiente, pero incapaz de moverse, obligado a depender totalmente de otros para existir. Bertold, condenado a esa atroz represión, encuentra una liberación en el teatro, en sus actuaciones callejeras, que le llevarán a unirse al teatro mecánico de Froilán, donde los actores son verdaderos títeres humanos. Conectado a una máquina que funciona con el gas que le causó su desgracia, sus movimientos son programados por un frío ordenador, dejándole la única libertad de recitar su papel. Pero es suficiente. Hace uso de la máxima brechtiana y entiende que el teatro y la cultura son grandes altavoces revolucionarios para pedir la transformación del mundo, para romper los esquemas preconcebidos del oficialismo. La paradoja no puede ser más evidente: el propio sistema que le condenó a la inmovilidad es el que le proporciona los medios para poder detonarlo desde dentro.
No se puede negar la ambición de los autores, La burbuja de Bertold en una compleja
historia llena de referencias donde la ciencia-ficción se convierte en un
contundente vehículo de denuncia social. Algunos podrán encontrar conexiones
con la famosa saga cinematográfica de los Wachosky, pero la diferencia es simplemente
abismal. Agrimbau ha construido una historia donde las referencias filosóficas y
literarias son evidentes, desde Platón a las propias obras de Brecht (el hecho
de que todos los protagonistas de las obras sean delincuentes dirige claramente
a La ópera de tres peniques), pero
dejando al lector la obligación de elegir y decidir. Y no se lo pone fácil:
¿dónde está el límite de lo bueno y lo malo? ¿Puede un asesino ser el líder de
la revolución? Es evidente que Agrimbau quiere poner al lector ante dilemas que
le obliguen a reflexionar profundamente sobre lo leído y, sobre todo, a cuestionar
dogmas previos. Es posible que sea precisamente esa avidez la que provoque los
mayores reparos que se pueden poner a este álbum: en su ansiedad por retar al
lector, Agrimbau apenas esboza la sociedad opresiva contra la que Bertold se
rebela, a lo que hay que añadir que la introducción de una historia de amor
acelera excesivamente el resto de los planteamientos, hasta el punto de desdibujarlos en algunos momentos. Unos
problemas que pueden ser derivados (o acentuados) por las restricciones propias
del formato de álbum francés, que limita excesivamente la paginación cuando la
historia pide a gritos muchas más páginas para ser desarrollada. A destacar, en
cualquier caso, la excelente labor de Gabriel Ippoliti, espléndido en todo
momento en la recreación de una atmósfera opresiva y agobiante, pero también brillante
en la necesaria gestualidad de los personajes.
En cualquier caso, los problemas técnicos deberían dejarse en segundo plano: el
simple hecho de que en esta sociedad de la inmediatez y lo superficial, unos
autores apuesten por una obra que obliga a ese acto tan olvidado de pensar, es
todo un oasis utópico a respetar y distinguir.
Un álbum a leer y debatir que hace esperar con muchas ganas la segunda entrega de Último Sur, la colección genérica de álbumes unitarios de estos autores donde está englobada.
FICHA TÉCNICA
La burbuja de Bertold, de Agrimbau e Ippoliti. Norma Editorial. Cartoné. 48 pa´gs. Color. PVP: 13€
ENLACES
Especial en la web de Norma
Avance de seis páginas en la web de Diego Agrimbau

:-) !!!
Publicado por: Javier Trujillo | 26/12/2007 21:58:29
No sé si es por mi debilidad por el cómic argentino, pero este me pareció buenísimo.
Creo que a pesar del poco espacio (coincidimos) consiguen recrear la atmósfera adecuada que requería la historia
Publicado por: xavier | 26/12/2007 22:40:04
El álbum es bueno, pero no redondo. Y es una lástima, porque creo que todos los problemas se deben a las limitaciones de formato. Pero repito: recomendabilísimo.
Publicado por: Álvaro | 26/12/2007 22:44:02
Estoy de acuerdo en que es un buen cómic al que le faltan algunas páginas para redondear su desarrollo. Aunque al tratarse de una trilogía es muy posible que en los siguientes álbumes quede subsanado. Un cómic muy recomendable que incluso mejora bastante en una segunda lectura.
Publicado por: Josep | 31/12/2007 18:39:45