La muerte os sienta tan bien...
“El muerto al hoyo y el vivo al bollo” reza el refrán.
Sabio, como siempre, porque si algo tenemos claro los humanos es la
irreversibilidad de la muerte. Que luego del finiquito uno se dedique a tocar
arpas celestiales, a gozar de ríos de vino con bellas huríes o a completar las
cadenas tróficas es tan sólo una cuestión de creencias, pero la coincidencia
entre todas ellas es clara: no hay vuelta atrás.
Una máxima de la naturaleza humana que parece no afectar a
los universos superheroicos. Curiosamente, desde los años 60 existe un palpable
interés por humanizar y aproximar a la realidad a los superhéroes, lo que
llevó, obligatoriamente, a que los
enpijamados héroes catasen los dolores de la guadaña. Ya fuesen novias de
arácnido caídas en acto de servicio o galácticos capitanes afectados por
inesperados efectos cancerígenos, la necesidad de verosimilitud llevó a la
tumba a un buen puñado de héroes. Hasta el pionero Superman probó la comodidad
de una caja forrada de satén blanco, oigan. La iniciativa era loable: dirigidos
a un público juvenil, los superhéroes no podían evitar una pesada carga
moralizante que, ya puestos, debía incluir enfrentar a los futuros ciudadanos
con los rigores de las pérdidas de seres queridos.
Pero claro, todo el discurso anterior, que está muy bien
desde el punto de vista filosófico, debía producir todo tipo de erupciones y
eccemas alérgicos a los ejecutivos de ventas de las compañías, que veían que
cada muerte aumentaba en corto plazo los ingresos, pero cortaba la posibilidad
futura de seguir exprimiéndolos. Así que, armados de la mágica varita de la
economía y los gráficos, los ejecutivos comenzaron a imponer la resurrección de
los personajes. Esperaron un poco más de los tres días de rigor, por aquello de
soliviantar creencias, pero a poco que se les daba la ocasión, ¡zas!, apertura
de tumba, iluminación divina y héroe otra vez a la palestra.
Al final, los universos superhéroicos son lo más parecido a
un universo romeriano, donde los muertos se levantan tan campantes, se dan un
garbeo tranquilamente e incluso, si se tercia, vuelven a morir para esperar
otro momento de actividad. El sueño de cualquier sepulturero: muertos
reincidentes.
Una costumbre generalmente criticada por los aficionados, pero que ahora es directamente la protagonista de la miniserie X-Statix presenta Chica muerta. Peter Milligan se pone el traje de los domingos, el de escritor de pluma afilada y mala leche en dosis letales para abordar una delirante miniserie donde los muertos de Marvel que no tienen opción a lo de recidivar, reclaman sus derechos. El Dr. Extraño se convierte así en una especie de nuevo Dante que debe bajar a unos infiernos ditkianos a la búsqueda de respuestas para estos insolentes muertos. Un descenso para el que, lógicamente, no puede haber mejor guía que Deadgirl, una especie de Virgilio con apariencia de Beatriz desmembrada y podrida.
Milligan vuelve a tener el pulso firme de X-Statix, bordando una delirante y ácida crítica a la voracidad editorial, pero en la que no se priva de dar su versión del Dr. Extraño. Si habitualmente es blanco de todo tipo de burlas de sal gorda (que se lo digan a Giffen y DeMatteis), aquí no será menos, pero con un objetivo contrario: el pobre mago tiene que sufrir las críticas como sus hemorroides, en silenci, demostrando una sorprendente humanidad. Los guiños continuados a los aficionados marvelianos son acentuados por la pareja Dragotta-Allred, que homenajea constantemente a Dytko.
Una obra muy divertida y recomendable.
Ficha técnica
- X-Statix presenta Chica Muerta, de Peter Milligan, Nick Dragotta y Mike Allred. Panini Comics. Color. Rústica. 120 págs. PVP:8.60€

Estoy leyéndola, y ya lo digo antes de terminarla: divertidísimo, sobre todo si eres seguidor de la casa Marvel.
Si en X Tatix Milligan usaba el subtipo Marvelita de los mutantes para hacer escarnio de la sociedad contemporánea (es decir, usaba el género más endogámico para retratar con muy mala baba y más acierto, el mundo exogámico... el de verdad, vamos)
Pero ahora, Chica Muerta se hunde en el propio universo Marvel, olvida la crítica del "mundo exterior", y se lo pasa pipa explicándonos los interiores de la Casa de las Ideas.
Genial :)
Publicado por: señor punch | 23/09/2007 14:57:47
¡A mí también me ha encantado! Y ya que mencionas al Dr. extraño de Giffen... ¡Parece una secuela perfecta para sus "Defensores"! La escena del presidente con el patito de goma no tiene precio, o la actitud del Hombre Hormiga, por mencionar un par de detalles.
Publicado por: Kalashnikov | 23/09/2007 18:37:58
Por fin, te pedi esta reseña montones de veces alvaro.
Es curioso que este tipo sea el mismo que escribio esa birria para los x-men.
Publicado por: liserjiko | 25/09/2007 16:58:42
Milligan es una especie de Dr. Jekyll & Mr Hyde. Cuando hace cosas que le gustan, hace maravillas (Shade, Enigma, X-Force), pero cuando son encargos que no le interesan, son deplorables...
Publicado por: Álvaro Pons | 25/09/2007 17:16:57
Lo que no pillo es la identidad secreta de Lastimoso... ¿Algún experto que me saque de dudas?
Publicado por: Kalashnikov | 26/09/2007 19:13:30