La guarida del horror
Allá por los años 80, el nombre Richard Corben era sinónimo de récord de ventas. El autor americano era el gran preferido de los aficionados y la simple mención de su nombre en portada era garantía para agotar la revista en pocos días. Bien que lo sabía Josep Toutain, que cuidaba que en todas sus revistas nunca faltase la ración corbeniana que tanto nos apasionaba. Eran los tiempos de Den, de Bloodstar, de Mundo Mutante o de Rowlf, pero también de las historias cortas que había realizado para la Warren que aparecían en revistas tan variadas como las publicaciones de Toutain, Delta, Dossier Negro, TOTEM Extra, Rufus, Vampus… Incluso la revista Spirit, la edición española que Garbo Editorial hacía de la revista homónima de Warren conseguía que uno de sus números fuese uno de los grandes buscados en rastros por el simple hecho de tener una historieta de Corben (cuando, curiosamente, Corben era también el encargado de colorear las historietas de Will Eisner).
Muchas eran las razones por las que se quería justificar su éxito: su rotundo y espectacular dibujo, sus personajes femeninos de voluminosas formas curvilíneas y orondos pectorales, ese color único que dotaba a sus historietas de un halo mágico inexplicable o su blanco y negro, sucio, roto, pero siempre potente…
Pero, curiosamente, cuando vuelvo a repasar aquellas revistas, no suelo encontrar muchas referencias a su magistralidad narrativa: a su impresionante concepción del ritmo en las escenas de acción, a su composición de página, a su puesta en escena… De hecho, tampoco es que nos fijásemos mucho por aquellas épocas en esos aspectos. Sólo sabíamos que Corben nos encantaba, que sus historias nos impactaban hasta límites nunca alcanzados. Nunca antes habíamos visto un dibujante igual. Y eso era lo único que nos importaba.
Pero el tiempo pasó, y los adolescentes con exceso de hormonas fuimos cumpliendo la norma de revelarnos contra el padre, olvidando a Corben e incluso repudiándolo, abrazando causas más modernas y lineaclaristas. Pecados de juventud de los que uno luego se arrepiente amargamente, más cuando ese cambio coincidió con la práctica desaparición de Corben del panorama editorial. Recluido en su Kansas natal, aquel gigantón parecía definitivamente perdido para la historieta, dedicado únicamente a sus autoediciones y poco más , cuando la sorpresa llegó en forma de reaparición inesperada en una editorial mainstream: una pequeña historia para el especial de Batman Black & White marcaba la vuelta de Corben al primer plano. De las miniseries de Aliens o de Hellblazer, a encargarse de superhéroes como Hulk, Punisher o Cage, pasando por series independientes como Big Foot o especiales de Vértigo como House on the Borderland. Una vuelta no siempre acompañada de guiones a su altura, pero en la que el de Kansas demostraba que, a sus sesenta años, podía dar lecciones de narrativa a cualquiera que se le pusiera por delante. Incluso con guionistas tan limitados como Steve Niles, conseguía que los tebeos subiesen enteros por sus espectaculares puestas en escena y su endiablado sentido del ritmo y la composición.
Curiosamente, su última obra, La guarida del horror, es en
cierta medida una vuelta triunfal a sus orígenes, a esos tiempos de Warren
donde trabajaba con éxito con guionistas como Bruce Jone o Rich Margopoulos.
Corben retoma su pasión por las historias cortas de terror y lo hace nada más y
nada menos que con Edgard Allan Poe, del que ya adaptara en el pasado relatos y
poemas como La Sombra, El retrato oval, El cuervo o La Caída de la Casa Usher.
Acompañado de su buen amigo Margopoulos y con libertad absoluta por parte de la
editorial, Corben se adentra en el mundo de Poe con una mirada a medio camino
entre el respeto reverencial y una fina ironía, reinterpretando los poemas
desde una perspectiva actual. Así, El gusano conquistador se convierte en un
relato de ciencia-ficción, el amante de Berenice transforma su pasión dental
por una verdadera vocación odontológica, Izrafel en un jefe de bandas y el
poema de amor a Eulalia…bueno, mejor que lo leáis.
Quizás el caso más curioso
es el de la adaptación de El cuervo, ya realizada en color en 1974 (en España
fue publicada en la revista Famosos
Monsters del Cine y en el volumen colectivo Creepy rinde tributo a Edgard Allan Poe, donde también se
publicaron La sombra y El retrato oval) y que ahora reelabora
en blanco y negro y con sutiles cambios de registro argumental. Es todo un
ejercicio comparar ambas historias y encontrar cómo Corben consigue que las dos
versiones aparezcan como claramente diferenciadas. Mientras en la primera el
ritmo visual, marcado claramente por los fuertes contrastes cromáticos, recorre
una especie de sinusoide dirigida por las palabras “Lenore” y “Never more” que
la acerca a la métrica poética; en su versión actual Corben cambia radicalmente
y el ritmo es dirigido por una puesta en escena más teatral, con primeros
planos impactantes (manos, pistola…) que resaltan el sentimiento de
culpabilidad que sobrevuela todo el relato. Dos opciones brillantes (que podéis comparar en este post de Entrecomics)
Las diferentes historias que componen el volumen son un eficaz catálogo de los diversos estilos que ha seguido el autor americano: desde los cuidados volúmenes de la citada El cuervo al estilo más sucio de su época underground en Berenice, de la composición más clásica a los experimentos narrativos más radicales, como la espectacular versión de El corazón delator, donde el autor se toma a sí mismo como modelo protagonista, en uno de sus habituales guiños al lector, jugando con una composición a toda página, sin viñetas, siguiendo siempre una estructura de S invertida basada en primeros planos que sirve como guía de lectura visual.
Un libro indispensable, con una excelente edición de Panini que incluye los relatos y poemas originales.
Ficha técnica
La guarida del horror, de Richard Corben y Rich Margopoulos. Panini Comics. 110 págins.BN. Cartoné. 13€

Apreciado Álvaro, aquí sí que sí, estamos de acuerdo, en esto sí que coincidimos plenamente. Exceptuando claro está, que yo nunca traicioné mi veneración por Corben, ni a los 20 años, ni a los 30 y menos aún a los 40… siempre me pareció excepcional. Y ahí me veo impelido a hacerte un comentario.
En mi caso, mis hormonas nunca jugaron un papel importante en mi admiración por él, tal es así, que Manara, con sus impresionantes mujeres, nunca llegó a engancharme mucho. Para mi, el “milagro” de Corben radicaba en otros aspectos. Primero en su concepción visual y espacial, en el elaborado estudio de luz y sombras, y esas mediastintas degradadas que nadie trabajaba como él, ni aún ahora. Por eso Bloodstar, siendo en BN, es tan impactante o más que las otras obras en color, como Mundo Mutante. Después, por su espectacular y efectista desarrollo del color, que entonces, y aún ahora, nadie ha recreado igual. Él no pensaba el color para “colorear” entre lo blanco y lo negro, sino que lo concebía como parte de la luz y la sombra de cada escena. Sólo hay que observar en Mundo Mutante, por ejemplo, el aspecto envolvente de las nieblas o sus luces de atardecer. Y su fuerza narrativa, claro. Pero primero, no hay que olvidar que en esa época, cuando pasabas las páginas de esas revistas, todo era muy “habitual”… hasta que veías la primera de Corben, que aunque no le conocieras, te dejaba impactado por su tratamiento gráfico.
La narrativa. Cierto que entonces nadie, y repito, nadie, incluido los Javier Coma, los Vázquez de Parga y demás, habían teorizado y subido a los altares ningún tipo de concepto narrativo específico, porque para empezar, no se concebía disociar una buena historia dibujada con un buen estilo de dibujo… nadie aceptaba entonces un todo vale, gráficamente, bajo el paraguas de una supuesta ortodoxia narrativa gráfica. Baste decir que Javier Coma, nunca habló de “narrativa gráfica”, sino de “narrativa dibujada”, ese era su concepto, y el de todos por aquel entonces.
Y es así, que autores tan diferentes como Corben, Toppi, Caza, Fernández, Carlos Giménez, Breccia eran bastante apreciados. Todos grandes dibujantes, y todos con una forma de narrar absolutamente distinta.
Es por eso que no se evaluó la narrativa de Corben, no hacía falta. Su descriptiva era inmejorable, su acabado y tratamiento ilustrativo impactante, sus historias tenían interés, aún cuando Mundo Mutante tuviera más que Den, por ejemplo, que era muy reiterativo. Te llenaba, y eso es lo que valorabas. No creo que muchos de esos autores hoy en día fueran valorados como entonces, si es que surgieran ahora.
Sólo decir, que Corben triunfó, bajo mi humilde punto de vista, por su espectacular estilo cinematográfico de narrar, cosa entonces, por cierto, poco habitual y ortodoxo, (y aún hoy), pero que en esa época, con muchos menos prejuicios analíticos, fue aceptado y apreciado.
Me he extendido un poco, pero la memoria histórica no debería ser obviada, para no perder la amplitud de ideas.
Un afectuoso saludo.
Publicado por: Javier Trujillo | 21/09/2007 15:17:41
"nunca habló de “narrativa gráfica”, sino de “narrativa dibujada”, ese era su concepto, y el de todos por aquel entonces."
Que es lo mismo Javier. Sólo hace falta ver cómo analiza obras como Terry y los piratas para comprobar que es así.
Otra cosa es que aquí no llegaran esos trabajos, pero ya existían las bases para hacer este tipo de análisis narrativos (con el precedente claro de los trabajos que venían de Francia e Italia a través de Eco, Moliterni y otros tantos).
"Y es así, que autores tan diferentes como Corben, Toppi, Caza, Fernández, Carlos Giménez, Breccia eran bastante apreciados. "
Y todos excelentes narradores... :)
Javier, en historieta no se puede hacer disyuntiva de calidad de dibujo y narrativa, no se puede hacer un análisis sólo en términos de calidad técnica ilustrativa. Olvidas entonces el objetivo de la historieta: transmitir una historia. Sólo se puede hacer análisis en esos términos: que el dibujo sea el vehículo adecuado para contar esa historia. Lo que no quita apreciar la calidad como ilustrador del dibujante.
El problema es que, aquí también, hay escuelas. Incluso en un análisis puro de la ilustración, hay difrentes argumentaciones y escuelas como para no tener que aceptar un único estilo gráfico.
Publicado por: Álvaro | 21/09/2007 17:10:08
Vaya, vaya... vamos a ver...
No es lo mismo, a mi modesto juicio, "diseño gráfico", que "diseño dibujado".
El concepto "gráfico" es una idea de uso relativamente reciente, y atiende sobre todo, al concepto de explicar una idea con soluciones simplificadas y espacialmente planas. Así, antes se entendía comunmente como gráfico, a una representación parca y simplificada de unos valores, y ahora, "gráfico" se entiende como algo diseñado con cierto nivel. En realidad, pienso que arranca, e insisto, del todo vale, con tal de que más o menos explique la idea y sea más rápido, ergo, barato. Un ejemplo paradigmático: antes no diseñaba cualquiera, tenían que tener cierto oficio y calidad, ahora, por mor del ordenador, todo el mundo diseña, razón por la que hay tanto diseñador, y tan poco diseño con calidad. Todo atiende a las mismas fórmulas rápidas del Freehand o el Photoshop que se repiten una y otra vez.
Respecto a la historieta, tres cuartos de lo mismo.
No recuerdo, ni ahora releyendo veo en esas revistas, que se hicieran esos análisis entonces en España. Entre otras cosas, porque hasta muy avanzados los ochenta, que se acabó el material de calidad por publicar, no empezaron a publicarse en esas revistas material de otros estilos menos rigurosos con el dibujo. Curiosamente, cuando empezó a decaer el interés por los tebeos. Cuantas veces habré oido en esa fase eso de, "cada vez estan peor dibujadas". Si se hubieran hecho esos análisis de ahora, esas revistas que estaban plagadas de "poses" (¿?) e historias de género, hubieran sido crucificadas.
Y volvemos a la vieja polémica, si una historieta, en sus bosquejos previos está bien planteada ya, y en consecuencia bien narrada (si es que alguien puede definir que está bien narrado y que no...), ¿para qué dibujar más y acabarla mejor... verdad?. Si una película está bien contada con cuatro decorados y tres luces ahí colocadas, ¿para que gastar más dinero en recrearla artísticamente mejor?, total, lo importante está ahí ya.
Ya sabes, mi palabra favorita, la descriptiva visual. Puede ser paupérrima o magnífica. Por cierto que el Corben que triunfó fue el de los dibujos trabajados y descriptivos, no el underground. Eso se reeditó después, cuando empezó a escasear su obra más avanzada, y no al revés. Ese es un detalle importante.
Un saludo :-D
Publicado por: Javier Trujillo | 21/09/2007 19:54:24
Es de justicia recuperar a Corben. Creativo absolutamente imparable, incluso ahora, sus aciertos y sus errores son el resultado de aplicarse a una continua experimentación, narrativa y gráfica. Tan gloriosos son los unos como los otros.
Yo también pasé una etapa de rechazo, pero es ahora cuando más lo aprecio y más aprendo de sus obras.
Publicado por: Jose Luis Munuera | 21/09/2007 20:14:13
Pero Javier, no entremos en una guerra de términos: llámalo narración gráfica, dibujada, descreiptiva gráfica o literatura dibujada como dice Harry Morgan. Vayamos al concepto: a la manera de entroncar la composición, puesta en escena, ritmo narrativo y estilo de dibujo para transmitir al lecor una idea o sensación. Ése es el análisis al que me refiero y que yo consdiero importante.
Y sí que se hacía: no lo veíamos en las revistas, pero ya había iniciativas teóricas que se aplicaban sobre la historieta. Y no analizaban obras de dibujo actual o tendencias modernas, sino generalmente se aplicaban a los clásicos de prensa americanos como Eisner, Caniff, Segar, etc...
"Y volvemos a la vieja polémica, si una historieta, en sus bosquejos previos está bien planteada ya, y en consecuencia bien narrada (si es que alguien puede definir que está bien narrado y que no...), ¿para qué dibujar más y acabarla mejor... verdad?."
No tiene nada que ver Javier. Si las necesidad de lo que quieres transmitir son de un dibujo menos acabado, perfecto, pero si las necesidades son de un dibujo más acabado, no tiene sentido lo otro. Cada historia tiene sus necesidades.
"Por cierto que el Corben que triunfó fue el de los dibujos trabajados y descriptivos, no el underground."
No lo tengas tan claro, que Corben ya tenía éxito en las historietas que aparecían en las revistas de Garbo, del periodo underground... :)
"e otros estilos menos rigurosos con el dibujo. Curiosamente, cuando empezó a decaer el interés por los tebeos."
No estoy de acuerdo con esto. En los 80, con el boom de la historieta, las revistas que marcaron el cambio de tendencia fueron precisamente esas que tú calificas (y ya sabes que no estoyd e acuerdo) como de dibujo menos riguroso. Star, Bésame Mucho, El Víbora (que recordemos, era la revista más vendida de la época), no seguían precisamente los cánones del dibujo académico. O el éxito de Cairo, etc, etc. Curiosamente, el gran boom de las revistas (que podríamos situar entre 1980 y 1986) coincide con las tendencias estéticas más agresivas y radicales que venían en revistas como Madriz, etc.
El fin de las revistas, a finales de los 80, no tiene precisamente esa característica. Curiosamente, las últimas revistas mostraban una tendencia de de recuperación de un dibujo más académico... (Zona 84, nueva etapa de Creepy, de Totem el Comix, etc) :)
Publicado por: Álvaro | 21/09/2007 21:48:48
A ver, a ver... hacer memoria después de 30 años no es fácil.
Una pregunta ¿a tí en los inicios de los años 80, que fue la edad de oro, te llegaba algún tipo de análisis teórico?, porque yo no recuerdo leer entonces los análisis cartesianos de hoy en día. Imagínate, todas esas revistas de género con esas poses y esos dibujos académicos… yo no recuerdo eso, la verdad, igual es que eramos más incultos, o más básicos.
Vamos a ver, STAR, que por cierto entre sus filas directivas estaba por aquel entonces una poco conocida Karmele Marchante, si no recuerdo mal, era sobre todo un magazine contracultural, donde aparecían variados artículos que hablaban desde Dalí, hasta el consumo de Marihuana, pasando por los Sex Pistols, KraftWert, Burning etc. y algunas páginas tenían cómics, pocas. Y no muy buenos, por cierto. Mucho fotomontaje y sobre todo, era un escaparate para todo aquello que fue reprimido en la dictadura, por ejemplo, el movimiento de gays y lesbianas.
Pero no era un referente de cómics, en absoluto.
El Víbora. Bien, sí, era la cabecera que más llegó a vender. Pero sabes de sobra que arrancó con el pseudoholding que montó Toutain. Es decir, arrancó a rebufo del éxito Toutain. Toutain ayudó a Berenguer en sus inicios, porque se dividieron en tres sectores el mercado. Toutain, Berenguer y Hitpress, si no recuerdo mal.
Y tal es así, que en el número 11 de 1984, tras un año de publicación de la revista, en esas mismas páginas, se anuncia la próxima salida al mercado de Goma-3, que luego sería finalmente renombrada como El Víbora. Que por cierto se considera como un experimento. Y también se anuncian la publicación del Dax de Maroto, Tributo a Poe, El maravilloso mundo de Richard Corben 2, uno de ilustraciones sobre Sanjulián, otro sobre Fernando Fernández, y el primero del Señor de los Anillos, de Bermejo. Todos en formato álbum de coleccionista, lo que era inusual para la época. Así que ya debía tener 1984 mucho tirón de ventas, como para apoyar y anunciar la salida de El Víbora y de todos esos álbumes, después de sólo un año en el mercado. Digo yo.
El Víbora empezó su andadura en 1979, con una portada de Nazario, y publicó a Petillón (de un dibujo muy cuidado), Nazario (también muy cuidado), Rochette (lo mismo), Josep María Bea (que también publicaba en 1984) e incluso el Gustavo de Max, que por aquel entonces tenía un dibujo muy elegante y me encantaba. Ese fue El Víbora del principio. A excepción de Gallardo&Mediavilla, que tenía un dibujo este sí “sucio”, lo demás era muy cuidado.
Pero es que te vas a dos años después, y la obra estrella, en páginas centrales y a color es Ranxerox, que ya me dirás si no es una maravilla ilustrativa. Menudos dibujos hacía Liberatore…
Y en esas épocas se llegaron a publicar tantas cabeceras como: 1984, Creepy, Comix Internacional, Hunter, Saloon, Totem, Bumerang, Metal Hurlant, Cimoc, Infinitum 2000, Blue Jeans, Kirk y hasta una para principiantes que se vendía en quioscos que se llamaba Senda del Cómic. Y sí, también estaba el underground representado… por El Víbora, Cairo y poco más.
Pero es que olvidas que antes de 1984, fueron Vampirella, Vampus, Dossier Negro, Rufus, Kung-fu, Spirit, 5 X Infinito, Delta 99, Sunday, Shock, Rifle, Rosas Blancas y Silvya Millones… retrotrayéndonos hasta 25 años atrás.
Y desde luego, lo que no cabe duda alguna, y lo recuerdo como si fuera ayer, que el boom del cómic en España empezó con un nombre, Richard Corben, y cuando de Corben sólo quedaba por reeditar lo de sus inicios, el tebeo en España comenzó a languidecer inexorablemente. Pero no sólo por Corben, sino porque se hizo lo mismo con todos los autores grandes que había entonces. El nivel decayó estrepitosamente. Hasta hoy.
De manera, Álvaro, que a pesar de apreciarte por tus conocimientos, aquí te vencen tus gustos y tendencias frente a la histórica realidad. Nunca fue la contracultura la abanderada del cómic en esos años de bonanza, fue a rebufo más bien. Y cuando el cómic decayó, porque lo bueno se publicó a mansalva, sólo quedo la contracultura, en un pequeño reducto de fieles, y que nunca llegó a lo que fue anteriormente, porque poco a poco fue disminuyendo. Pensar que la contracultura se convierta en el motor de una industria, es además de un contrasentido por su propia definición, un grave error empresarial. Es importante comprender los males del pasado para no volver a sufrirlos.
Un afectuoso saludo. :-D
Publicado por: Javier Trujillo | 22/09/2007 14:16:36
(Me parece que se a cortado, sigue aquí...)
Y tal es así, que en el número 11 de 1984, tras un año de publicación de la revista, en esas mismas páginas, se anuncia la próxima salida al mercado de Goma-3, que luego sería finalmente renombrada como El Víbora. Que por cierto se considera como un experimento. Y también se anuncian la publicación del Dax de Maroto, Tributo a Poe, El maravilloso mundo de Richard Corben 2, uno de ilustraciones sobre Sanjulián, otro sobre Fernando Fernández, y el primero del Señor de los Anillos, de Bermejo. Todos en formato álbum de coleccionista, lo que era inusual para la época. Así que ya debía tener 1984 mucho tirón de ventas como para apoyar y anunciar la salida de El Víbora y de todos esos álbumes, después de sólo un año en el mercado. Digo yo.
El Víbora empezó su andadura en 1979, con una portada de Nazario, y publicó a Petillón (de un dibujo muy cuidado), Nazario (también muy cuidado), Rochette (lo mismo), Josep María Bea (que también publicaba en 1984) e incluso el Gustavo de Max, que por aquel entonces tenía un dibujo muy elegante y me encantaba. Ese fue El Víbora del principio. A excepción de Gallardo&Mediavilla, que tenía un dibujo este sí “sucio”, lo demás era muy cuidado.
Pero es que te vas a dos años después, y la obra estrella, en páginas centrales y a color es Ranxerox, que ya me dirás si no es una maravilla ilustrativa. Menudos dibujos hacía Liberatore…
Y en esas épocas se llegaron a publicar tantas cabeceras como: 1984, Creepy, Comix Internacional, Hunter, Saloon, Totem, Bumerang, Metal Hurlant, Cimoc, Infinitum 2000, Blue Jeans, Kirk y hasta una para principiantes que se vendía en quioscos que se llamaba Senda del Cómic. Y sí, también estaba el underground representado… por El Víbora, Cairo y poco más.
Pero es que olvidas que antes de 1984, fueron Vampirella, Vampus, Dossier Negro, Rufus, Kung-fu, Spirit, 5 X Infinito, Delta 99, Sunday, Shock, Rifle, Rosas Blancas y Silvya Millones… retrotrayéndonos hasta 25 años atrás.
Y desde luego, lo que no cabe duda alguna, y lo recuerdo como si fuera ayer, que el boom del cómic en España empezó con un nombre, Richard Corben, y cuando de Corben sólo quedaba por reeditar lo de sus inicios, el tebeo en España comenzó a languidecer inexorablemente. Pero no sólo por Corben, sino porque se hizo lo mismo con todos los autores grandes que había entonces. El nivel decayó estrepitosamente. Hasta hoy.
De manera, Álvaro, que a pesar de apreciarte por tus conocimientos, aquí te vencen tus gustos y tendencias frente a la histórica realidad. Nunca fue la contracultura la abanderada del cómic en esos años de bonanza, fue a rebufo más bien. Y cuando el cómic decayó, porque lo bueno se publicó a mansalva, sólo quedo la contracultura, en un pequeño reducto de fieles, y que nunca llegó a lo que fue anteriormente, porque poco a poco fue disminuyendo. Pensar que la contracultura se convierta en el motor de una industria, es además de un contrasentido por su propia definición, un grave error empresarial. Es importante comprender los males del pasado para no volver a sufrirlos.
Un afectuoso saludo. :-D
Publicado por: Javier Trujillo | 22/09/2007 14:46:52
Vamos a ver Javier, que no me traicionan los gustos: en los años 80 se dió el famoso boom de la movida madrileña, y este boom tenía dentro de sus protagonistas a los dibujantes más radicalmente contraculturales, que venían de El Vibora, Madriz y Cairo.
No dsestimes el valor de STAR. Sí que se publicaron muchos cómics en sus páginas (incluyendo el Gato Fritz, d Crumb) y se convirtió prontó en una especie de "voz pública" del moviemiento underground barcelonés que se arremolonaba alrededor de las publicaciones de El rrollo enmascarado, Nasti de Plasti, etc. Sin STAR, El Víbora no existiría. Es verdad que el dinero lo puso Toutain, pero la cantera creativa venía directamente del underground. Y lo que es claro es que El Víbora, con todo su rollo underground, se convirtió en la revista más vendida de España, por delante de cabeceras tan carismáticas como TOTEM o 1984.
Y te dejas muchas cabeceras más: Delta, Dossier Negro, A Tope, TOTEM aventuras y viajes, Vertigo, TOTEM Calibre 38, KO, Thriller, Rambla, Rampa Rambla, Rambla quincenal, Makoki, Europa Viva... En un momento dado hubo casi una treintena de cabeceras.
Fue un momento donde no hubo sólo un nombre, sino dos, claramente contrapuestos: Moebius y Corben, Nueva Frontera vs. Toutain.
Y sobre lo de estudios teóricos: hombre, pues claro que los hubo! Recuerda los estudios de Ludolfo paramio, las broncas entre escuelas (¿cuándo se ha visto que en los diarios se discutiese sobre escuelas narrativas!!!?)... Eran los tiempos donde se discutía la aplicación de la semiótica a la historieta que venía desde los especialistas italianos. Los tiempos de Gubern, Gasca, Eco, etc. Incluso en España ya se había editado diez años antes un libro que los plasmaba: Los cómics arte para el consumo y formas pop. Te recuerdo en esas épocas la brillante y contundente BANG!, con unos estudios teóricos sencillamente espectaculares, o SUNDAY, o la NEURÓPTICA de ALtarriba. Sin olvidar la excelente Tribulete y demás.
Sí, si que había teoría y con análisis muy sesudos. Incluso me atrevería a decir que no se ha vuelto a hacer teoría al nivel de BANG o Sunday en este país...
Publicado por: Álvaro | 22/09/2007 19:06:16
Un dato más: recuerda que la única historieta que llegó a salir en TV en esa época fue precisamente la nueva escuela valenciana de Micharmut, Sento y demás, en el famoso La Edad de Oro de Paloma Chamorro. Lo más de lo más en ese momento.
Publicado por: Álvaro | 22/09/2007 19:07:27
Por cierto, que en Star se llegó a publicar una historieta de Corben... Fue todo un referente de la época, no lo dudes.
Por cierto, cuando hablas de los álbumes "Todos en formato álbum de coleccionista, lo que era inusual para la época".. Hombre, tan inusual no era. Recuerda que Nueva Frontera ya había iniciado sus colecciones de álbumes. Era inusual para Toutain, que no utiizaba ese formato, pero ya conocíamos las colecciones TOTEM Extra Color y BIBLIOTECA TOTEM... (una maravilla, por cierto). Eso por las editoriales "de cómic", pero el formato álbum ya estaba plenamente establecido con Grijalbo, Juventud, Pala y un montón de editoriales que publicaban ya largas colecciones de álbumes. No pensemos que el formato se inicia ahí.
Como curiosidad, "lo de coleccionista" venía por el espectacular precio para la época de estos álbumes, porque eran en rústica...
Publicado por: Álvaro | 22/09/2007 19:47:02
¡Pues claro que fueron los años de la movida Madrileña!, y de una emergencia underground inusual, debida sobre todo a la recién conseguida libertad de expresión. Y salieron muchos artistas, de todos los ordenes, de los cuales, claro, como siempre pasa, han quedado muy pocos en pie.
Pero lo que yo te digo no es eso. Star… no la desestimo, pero discúlpame, no era mayoritaria ni un referente sobre cómics. Aquello se veía como curiosidades hasta entonces desconocidas para todos nosotros, eran frutas prohibidas, pero no enganchaban como enganchó 1984 por su calidad, ni de lejos. Algo parecido ocurrió con el Punk. Yo estuve en Londres en 1980, he de decir que yo por aquel entonces era un seguidor de Led Zeppellin con cazadora de cuero y pelo largo (bueno, casi como ahora), y cuando vi el lío que había allí montado, me creí que estaba en otro planeta. Todo eso era exótico y llamativo... pero nada más. Si bueno, Blondie se desnudaba completamente en los conciertos, el Rotten estaba acribillado de imperdibles… En profundidad, tanto musical como filosóficamente aquello estaba muy hueco y sin base artística. Era más bien un hervidero de protesta desordenada.
¿Revolucionó?, ¡Pues claro!, pero la industria discográfica no emergió con eso, la industria discográfica se aprovechó de ello. Ya existía una industria fuerte con grupos de rockeros generando dinero, grandes músicos, estos sí, con una buena base formal.
¡Que Sex Pistols nunca hizo una “Stairway to heaven”, ni un “Whole lotta love”, ni un disco como “Physical Grafitti”!. Y antes de esos punkies, ya existía un Frank Zappa contracultural, innovador y genial, y este sí, virtuoso y conocedor profundo de la Música con mayúsculas, pues era entre otras cosas Director de Orquesta. No todo vale, con tal de que arme ruido y sea moderno, Álvaro.
En España, mejor, en Madrid, esos mismos movimientos, muy retrasados ya, emergieron, sí, en locales como Rock-ola y Marquee Madrid. Uno de Nueva ola y otro de Heavy Metal. Y hay que decir que aunque la nueva ola hizo mucho ruido en los medios, con Ramón Trecet como abanderado en Radio Nacional, lo que de verdad tenía tirón y vendía era el Heavy. Barón Rojo, Obus, Coz, Ñu, etc. Estos todos también, músicos consumados.
Pues sí, Paloma Chamorro hizo grandes cosas como una de las mejores entrevistas que he visto yo a Dalí, o un documental sobre el Equipo Crónica, antológico, pero cuando se puso el pelo estilo afroamericano y se lanzó con la nueva ola… decayó hasta desaparecer, como ocurrió con la nueva ola. Como Trecet, que luego se dedicó a retransmitir básquet americano.
Y en el cine ni te cuento.“Pepi, Luci, Boom y otras chicas del montón”… fui al mítico cine Covadonga de Madrid a verla, y casi se me funden las neuronas. Hombre, ahí veíamos cosas como Quadrofenia, Fritz the cat, Easy Rider, y aquella de Almodóvar, yo creo que no llegaba ni a experimento fallido. Pero bueno, poco a poco fue formándose y aprendiendo el oficio, y lo que tenía que contar lo hay ido después contando incluso con mucha brillantez. Pero eso no quita para que evaluaemos esos primeros momentos en su justa medida.
Y te insisto, Álvaro, me vas a permitir que dude, mucho, muchísimo de que los aficionados se plantearan entonces la idea de un “dibujo al servicio de una buena narrativa”, o de ni siquiera la posibilidad de la existencia de un mal dibujo en una historieta. Hablo del público mayoritario, que fue el que surgió con Toutain (eso no creo que sea discutible) el 1984 y el Creepy. Sobre todo, porque lo que juzgaban era el interés de una historieta, los guiones y la calidad y espectacularidad del dibujo en esas historietas. Relee las cartas de los aficionados, o los premios por votación directa por revista comprada. Bea ganaba en los guiones (excelentes), un dibujante, pero nunca ganaba como dibujante, ahí siempre los ganaban gente con nivel, como Corben. Y no es que Bea fuera malo, pero no era tan impresionante. Los aficionados eran muy exigentes a ese respecto.
Y estas mezclando El Víbora, Madriz, Cairo… pero es que unas salieron para arrebatar mercado a la primera, que fue impulsada por el dinero, la promoción, y los canales de distribución que había creado 1984 previamente, que sí generó una industria. Después surgió Norma, comprando una cabecera madrileña, Cimoc, para competir con Toutain, y lanzando a Segrelles para competir con Corben. Si Segrelles, ese “mal narrador” pero excelente ilustrador. Y debía ser muy malo, porque compitió mano a mano con Corben, dentro y fuera de España. ¿Es que los aficionados de fuera eran tan desconocedores del medio como los de España?.
Y ojo, yo como muchos comprábamos El Víbora, pero sobre todo 1984, Creepy, Cimoc, porque nos gustaban los cómics y queríamos apoyar. Pero El Víbora no era en absoluto el estilo preferido, fue la abanderada casi en solitario, eso sí. Del resto de estilos había un sin fin. El underground no daba para más de dos cabeceras, si hubiera habido más hubieran tenido que cerrar prematuramente.
Al final Nueva Frontera cayó a manos de Toutain en esa competencia industrial salvaje, que a la postre fue la aniquilación de todos, Cuando ya no quedó material de calidad, la industria se hundió, amén del problema de dependencia con Warren, que se fue antes. Y esas revistas como El Víbora, quedaron como revistas de culto, un reducto aislado que fue envejeciendo sólo, sin ser capaz de conectar con las nuevas generaciones, porque a las nuevas generaciones la movida madrileña y el underground ya no les motivaba, no eran sus vivencias. Una industria ha de implicarse en la demanda comercial, y eso ya no se hizo, no fueron capaces de regenerar la industria que Toutain había disparado. Tu sabes igual que yo que las cosas fueron así, porque incluso los editores protagonistas de aquellas épocas lo reconocieron.
Álvaro, ¿ahora qué queremos, idealizar esos años erróneamente, para repetir los mismos errores?, ¿queremos que el cómic español resurja como una industria, que fue lo que hizo Toutain?, ¿o queremos que sea una moda llamativa, molona y pija, y que todos desaparezcamos cuando el mercado se aburra de esa moda?.
Creo que este es un momento crucial, hechos como Big in Japan (que probablemente los incondicionales estén juzgando negativamente ahora), han abierto una puerta difícil de abrir… para ser profesionales hay que ser profesionales. El tebeo no debe ser una moda, debe ser una industria que compagine demanda y calidad, pero sobre todo, primero demanda.
Un afectuoso saludo. :-D
Publicado por: Javier Trujillo | 23/09/2007 14:15:43
Pero javier, que caemos en lo de siempre: "Álvaro, ¿ahora qué queremos, idealizar esos años erróneamente, para repetir los mismos errores?, ¿queremos que el cómic español resurja como una industria, que fue lo que hizo Toutain?, ¿o queremos que sea una moda llamativa, molona y pija, y que todos desaparezcamos cuando el mercado se aburra de esa moda?."
¿Dónde he dicho yo eso? Sabes perfectamente que defiendo una industria fuerte... aunque no coincido contigo en cuáles son los profuctos adecuados. No estoy viviendo de nostalgia de esa época (que la tengo, lógicamente, coincidió con mi juventud y adolescencia y es imposible no tenerla), sino ponerla en su lugar. Y, en particular, el camino que crearon revistas como STAR. Te puedo asegurar que he estudiado mucho cuál fue la situación industrial previa al boom de las revistas en España y el valor de STAR va mucho más allá de ser testimonial (así como sus ventas, extraordinarias en algunos momentos). Hay que recordar que STAR nace justo en un momento convulso políticamente, y es, digamos, la introductora de una nueva forma de ver el cómic, más adulto. La consideración de la historieta como un medio adulto en esos años le debe mucho a esa publicación. Es evidente que TOTEM (que siempre se te olvida, y vendía tanto como el 84) y el 1984 abrieron el camino indutsrial del boom, pero no hubiesen existido sin la apertura de mentes que supuso STAR a muchos niveles. De hecho, fíjate que las revistas de Garbo, con los mismos contenidos que las de Toutain (básicamente Warren), nunca fueron grandes hitos de venta ni llegaron a los guarismos de 84 o Creepy. El cambio vino por el cambio en la consideración de la historieta.
Y, otra cosa: una cosa es defender la necesidad de productos industriales, de amplia difusión, y otra someterse al imperio de las audiencias. No confundamos ambas cosas. Puede que Segrelles vendiera mucho en su momento, pero no tengo porqué aceptar que fuese por eso un buen tebeo. Igual que ahora EL Código Da Vinci es un superventas y no tengo porqué aceptar que sea literatura de calidad. No tengo ningún problema en aceptar su valor industrial, que es evidente y lo tiene, pero de ahí a identificar ventas con calidad, me temo que va un trecho. No tienen porqué ir separadas, pero tampoco tienen porqué ir juntas. Los ejemplos, a miles en arte, literatura, cine, tv, y tebeos, of course.
Y, antes de que lo digas, tampoco existe una correspondencia contraria: no vender no significa automáticamente que sea bueno. Lo bueno y lo malo depende de unos criterios propios y es una decisión siempre individual que, sólo con el tiempo, adquiere la categorización de colectiva.
Publicado por: Álvaro | 23/09/2007 19:20:51
La revista que citas no se llamaba "Famous Monsters of Cinema", sino Famosos Monsters del cine, publicada por la editorial Garbo (la versión americana se llamaba "Famous Monsters of Filmlad".
Publicado por: Juan Pedrero | 23/09/2007 21:02:21
uuups. Baile mental de nombres, gracias Juan!
Publicado por: Álvaro | 23/09/2007 21:45:57
Pues claro, hombre, ventas y calidad no siempre van unidos, pero sin ventas no hay calidad… porque no hay soporte. Como decía Amenabar en una entrevista, “cuando estudiaba, enseguida fui consciente de que si no hacía un cine que llenara las salas, no tendría ninguna posibilidad, porque sin público no es posible producir cine”, más o menos, que lo cito de memoria. Pero bueno, eso ya lo tenemos claro todos creo yo. Amateurismo VS profesionalismo. Eso es ya otro debate.
Al respecto de Segrelles, nadie dice que se diga si era bueno o malo, yo sólo digo que en aquel momento competían: Toutain con su estrella a color, Corben, Nueva Frontera, efectivamente, (no ha sido un olvido, es que no he ahondado en ella porque Nueva Frontera hacía escasa producción española) con los Humanoides y Moebius a la cabeza, y Norma con Segrelles, también como estrella. Y al final Nueva Frontera fue la primera en doblegarse y caer. La producción de Corben escaseó, y El Mercenario sin embargo seguía produciéndose y vendiéndose internacionalmente. Y esto es algo que se olvida. No es una cuestión de si era buena o mala, yo prefería 1984 con Corben, o a Totem con Caza, es cuestión de interpretar en su justa medida la situación de entonces.
Star. ¡Pero si mi hermano mayor, y yo después, comprábamos Star!, y Triunfo, La Codorniz, Hermano Lobo… pero hombre, en muchos casos canalizaban la única salida contestataria que había. Fue una época muy especial y poco equiparable en relación al nivel de calidad / ventas de un mercado cultural libre como el de hoy. Como se veían un montón de películas sólo por los desnudos. Algunas buenas, muchas mediocres.
Pero es que Star, te repito, y tengo ejemplares, era un popurrí de variedades contraculturales de todo tipo, y lo que más había eran artículos y reseñas de música. El cómic no era mucho. Si sólo hubiera sido de cómics, dudo yo que hubiera sido viable. Lo que sí es verdad que planteaba el cómic para adultos. Pero es que entonces todo empezaba a poder ser para adultos, porque la dictadura había sumido todas las artes en una especie de infantilismo asexuado e insulso. Las películas de pronto tenían sexo, drogas, violencia callejera, política etc. Igual que las revistas, y en general, todas las manifestaciones culturales. Incluso la revista Vibraciones, que era de música, metía cómics contraculturales. En aquellos tiempos Sexus y Trópico de Cáncer eran literatura “avanzada”, y de “Emanuelle” ni te cuento. Pues con el cómic pasaba lo mismo. Que le deben a Star, claro, como el humor gráfico a “La Codorniz” y el cine a “Bienvenido Mr. Marshall”.
Yo no creo que la consideración del cómic para adultos a partir de la revista 1984 , que para mí fue la que abrió la brecha, fuera posible gracias a Star. Ni a nadie de antes. Hasta esa revista, nadie había potenciado las obras y a sus autores de la forma que lo hicieron ellos. Podías haber visto cosas de Warren antes en otras revistas, Star incluidas, y no tomabas conciencia de que tras ello había un autor y una línea en sus obras, aunque vieras el nombre en pequeñito. Hasta entonces eran como si fueran meras páginas de entretenimiento. Veníamos claro, de la época Bruguera. El cambio promocional y de estrategia de marketing lo dio Toutain.
Y lo que yo si quiero señalar claramente, es que así como Almodóvar arrancó con esa moda de la “nueva ola” y el Punki hispano, bastante vacía de contenidos como movimiento cultural, e hizo cosas… no sabría muy bien como evaluarlas, sin embargo fue capaz de desembarazarse de ese lastre coyuntural, aprender y pulir su técnica cinematográfica, y llegar a un punto en que su cine se hizo mucho más grande, técnica y artísticamente. Y también comercialmente, no lo olvidemos. Porque de “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón” muy de vanguardia contracultural del momento, a “Átame”, va una inmensidad artística y conceptual. Sin embargo, no todos los de ese momento tuvieron esa evolución, y así Karmele Marchante, directora periodística de Star… pues ya sabes dónde está.
Por eso hablo de que las modas no son una base que abra caminos sólidos.
Ya sé que apoyas el cómic como industria, lo sé de sobra, y cuanto más lo apoyes, más te criticarán, pero a la larga, te acabarán dando la razón. Por eso he empezado por la declaración de intenciones de Amenabar. Hay que darse cuenta claramente de una cosa, y es el quid de la cuestión, si se quiere hacer una obra con calidad y profundidad, que perdure en el tiempo, se tiene mucha más dificultad que si sólo se aspira a una obra que venda. Porque además de que tenga esa calidad, hay que ser capaz de que llegue, sea entendida y apreciada por el gran publico. Sino no tendrá posibilidad alguna. Eso es una dificultad añadida.
Eso lo consiguió Corben durante una época… lamentablemente de desencantó de la industria americana. Una desgracia para nosotros.
Un afectuoso saludo.
Publicado por: Javier Trujillo | 23/09/2007 21:48:29
Lo que si tengo que rectificar y reconocer, Álvaro, que me has obligado a repasar y releer esas publicaciones de entonces, es que sí había análisis profundos de ciertas obras. Ahora bien, no encuentro, al menos yo ahora no lo veo, como tampoco lo veía entonces, esa especie de enfrentamiento entre el "gafapastismo VS fantasía-superheroicismo" (siento usar estos téminos). No encuentro ni la supervaloración de unos géneros, ni la infravaloración de otros. No encuentro críticas negativas a las peligrosas "poses" y a los consiguientes "daños narrativos" de un dibujo muy cuidado, en el trabajo de Pepe García, Esteban Maroto, Fernando Fernandez, Milo Manara, o Luis Royo, que ilustraba los guiones de Altarriba, por ejemplo. No encuentro críticas negativas a las "poses" y al arte en las portadas de Boris Vallejo, Rowena, Royo... más bien encuentro elogios.
En todo caso, lo que sí ocurría, al menos en mis círculos de aficionados, es que como comprábamos dos o tres revistas mensuales, que a su vez tenian un variado muestrario de series y autores, gozábamos de un escaparate magnífico para analizar y sacar conclusiones por nosotros mismos, así que no le prestabamos demasiada atención a los "Comics by Coma" del Totem, por ejemplo. Lo leíamos, pero como leíamos las obras también, pues si coincidía vale, y si no, daba igual... si nos había gustado la obra...
Ni que decir tiene que releyendo a Javier Coma años después, uno se da cuenta de la gran labor que realizó entonces, de eso no cabe duda.
Un afectuoso saludo, Álvaro. :-D
Publicado por: Javier Trujillo | 24/09/2007 9:46:24
¿STAR una revista de comics?
Ya será menos. Era una inclasificable publicación con algunos comics. Su interés radica en otros aspectos.
¿Boom de comic en los 80? Bueno, se puso de moda comprar comics. Conocí a mucha gente que alardeaba de haberse comprado un número de alguna revista. Pocos aficionados reales.
Madriz, Cairo, El Víbora... conectaron con otra gente, la mayoría ajena al comic. No eran el público 100% comiquero del 1984, Comix Internacional, Totem, Rambla u otras.
Es cierto que aquellas, los Cairo y demás, perfilaron la línea blanda que hoy día padecemos. Pero entonces las historietas estaban salpicadas de mala leche y diseño novedoso. Ahora, sus herederos, hacen un comic light para adolescentes de 30 años con mucha paja mental.
Corben era impactante. Toutain lo promocionó demasiado. Eso a la larga terminó provocando cierto rechazo. Es necesario recuperarlo ahora. libre de marketing.
Publicado por: El Juan pérez | 24/09/2007 20:40:22
"No encuentro ni la supervaloración de unos géneros, ni la infravaloración de otros. "
Hombre, y cómo llamas al famoso enfrentamiento entre línea clara y proamericanos??? :)
Que yo todavía me acuerdo de las broncas entre Coma y Ludolfo Paramio, que llegaron hasta la prensa... :-D
Juanpérez: pues no sé que decirte, pero yo creo que ahcen falta muchos más de esos que compran de vez en cuando una revista que comiqueros 100%. los primeros sostienen una industria, los segundos...pues como que no.
Publicado por: Álvaro Pons | 24/09/2007 21:45:24
¿Cómo que no? ¿Vas a negarme acaso que tú, como yo, no eras de los que compraban TODAS las novedades, o casi? Mosanda!
Publicado por: El Juan Pérez | 24/09/2007 22:00:59
Nada que ver con el integrismo gráfico actual, ni de lejos. En la práctica editada y aficionada, convivían en perfecta harmonía unos junto a otros. No olvides que era una época dónde los superheroes estaban en un segundo plano, más bien juvenil, dónde Moébius era admirado por la misma gente que admiraba a Corben, o a Caza o a Fernando Fernandez. Lo que sí había eran enfrentamientos del sector profesional y de la crítica en un trasfondo más bien político. La negación de unos profesionales a que se inaugurara una exposición de Tintin en Barcelona, apoyados por una tal Maruja... ¿Torres?, es de memoria... Fernando fernandez... lo tendría que consultar porque se me olvidan los datos concretos, o las criticas negativas hacia un trabajo de Carlos Giménez porque era poco de izquierdas... no sé que esperaban, ¿qué salieran bolcheviques en todas sus historietas????!!!!, de eso si me acuerdo más o menos. Y aunque no lo parezca, el tebeo entonces tenía más difusión medíática que ahora, aunque eso está cambiando ultimamente. Hay que pensar que fue por entonces cuando se montaron por primera vez el Salón del Cómic y la Ilustración de Barcelona y la Semana de la Historieta de Madrid.
Respecto a la línea chunga, lo cierto y verdad es que Makoki o Gustavo eran mucho más cañeros que todo lo de ahora. Conectaron con la nueva ola punki y con el famoso movimiento "pasota" que estaba ya de vuelta, pero los aficionados más de cómic general compraban el Totem y el 1984. Todos los que yo conocía, cuando prescindían de alguna compra era siempre de El Vibora. Y cuando las otras bajaron el nivel, prescindimos de todas. Así pasó, claro. (:-O
Un saludo.
Publicado por: Javier Trujillo | 24/09/2007 22:41:48
Impresionante documento el de Javier Trujillo para los que como yo solo hemos conocido los 80 de oidas. Qué inundación de datos, fabuloso todo. Mola. Espero seguir leyendo tus entradas tan didácticas, ¿has pensado en montar tu propio blog?
¿Dónde se pueden encontrar números de Star¿Y libros de Libertadore?
Corben mola.
El Juan Pérez, no te pongas nervioso tio estamos aquí en pleno diálogo.
Publicado por: Óscar | 25/09/2007 1:04:12
Gracias Oscar, pero no hay mérito por mi parte, es que viví esa época... eso sí, muy intensamente.
No te preocupes que Juan Pérez no se pone nervioso, lo hace sólo para avivar el debate, que ya le hemos calado por aquí...
De esos ejemplares creo que Álvaro te podrá informar mejor, porque yo todo lo tengo de aquella época.
Y no, no creo que monte nunca un blog personal, porque en realidad, mi trabajo y lo que me gusta es dibujar tebeos.
Eso sí, participo como puedo en dos blogs: el de mi editorial, Aleta, y este de Álvaro Pons de El Pais. En este último, fundamentalmente, por razones de afinidad y admiración hacia Álvaro y por la importancia que tiene este blog para la difusión de la narrativa gráfica, porque es una iniciativa en la que hay que participar activamente, bajo mi punto de vista, claro. Y como les dije a Pepo y a Carlos Vermut, si no participan ellos, entonces mis opiniones serán las únicas que se leerán, ellos sabràn...
Pero vamos, si participaran personalidades como el Sr. Cuadrado todavía te podrían contar cosas más interesantes, como la que se armó cuando el la revista Triunfo revindicó los derechos de ese gran dibujante, Victor De La Fuente, y se "monto un belen", en palabras del propio De La Fuente.
Un afectuoso saludo, y gracias. :-D
Publicado por: Javier Trujillo | 25/09/2007 11:16:37
Tengo entendido que el "Belén" se montó por los comentarios de Víctor de la Fuente sobre la lectura política de Haxtur, y no por las reivindicaciones profesionales que hacía.
De todas formas, esta es la histórica entrevista:
http://www.triunfodigital.com/mostradorn.php?año=XXVII&num=503&imagen=56&fecha=1972-05-20
Publicado por: vm | 25/09/2007 12:42:09
Mucghas gracias de todas formas, compro todo lo que puedo de la mítica era de las revistas, pero del montoncito que tengo de Zona 84 casi no hay material de Corben, aunque hay páginas muy buenas de H. Altuna y J. Giménez. También tengo un montón, pero ya grande, de Címoc, con muy buenas historias de autores de los que ya no se habla como Manfred Sommer o José Ortiz, aparte de Segrelles, que es mágico.
Del Víbora compré algún número antes de que chaparan, pero me parece una revista de dibujos de baja calidad y muy mala. Del Sr. Cuadrado, ¿es el mismo que escribe en blogs? Creo que es un tipo difícil.
Pero molaría que contara cosas, todas esas revistas tienen secciones de texto donde se aprende tanto como en las historietas. Seguro que tú también te las tragabas, J. Trujillo, se te nota :-)
Creo, como dices, que lo mejor de las revistas vino de la mano de Toutain, que fue el único que entendió que había que ofrecer buenas historias dibujadas lo más perfectamente posibles.
Publicado por: Óscar | 25/09/2007 12:58:55
Sí V.M. en principio esa es la causa más visible, pero mira:
(…) “Aprovechando la aparición de la revista TRINCA, presenté la primera historia de HAXTUR, y contra lo que yo pensaba, HAXTUR logró remontar la dificultad de la censura, la miopía de todos los censores periféricos y la severidad dogmática de la dirección de la Editorial DONCEL. Todo parecía ir marchando más o menos bien, siempre había la cuestión de la censura a afrontar con cada episodio pero lo más serio era la cuestión del contrato que no había manera de obtener. Entre promesas fue pasando el tiempo, hasta que en la revista TRIUNFO, y tras algunas declaraciones que le hice a JESUS CUADRADO –cineasta, hombre del teatro, profesor e inquieto intelectual- se armó la de… “la gorda”, y en compensación de los perjuicios ideológicos llegamos al acuerdo de que hiciese otra historia que quitase el mal sabor de boca dejado por HAXTUR. Yo acepté, con la vana esperanza de arrancarles el famoso contrato. Así nació MATHAI-DOR, historieta que a medio camino dejé de publicar ya que DONCEL, empresa del estado benefactor no pagaba ni con amenazas los derechos de autor que me correspondían por la publicación de HAXTUR y MATHAI-DOR. Por supuesto los contratos nunca se firmaron, además de los daños que la editorial me causó al vender mi material al extranjero sin mi autorización y sin que yo viese esos derechos tampoco. (…)
Víctor de la Fuente.
En realidad, lo que se desprende de todo esto, es que el fondo del malestar de Víctor de la Fuente, era la explotación descarada que le estaban haciendo a él, y en general a todos los autores en esos tiempos. Porque el tema de la censura, la interpretación de las obras y todo eso… después de 40 años ya no sorprendía a nadie. Casos más flagrantes ha habido. Sin embargo, el tema del dinero, los contratos y demás, eso sí era algo que nadie llevaba bien, básicamente porque debían de necesitar comer y esas cosas… :-D
Publicado por: Javier Trujillo | 25/09/2007 15:32:06