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26 septiembre, 2007 - 22:11 - EP3

Elektra

Elektra En la bibliografía de Frank Miller existen dos obras especialmente interesantes, generalmente poco destacadas en su producción global, pero que marcan momentos de transición en los que resulta simplemente apasionante asistir a la particular metamorfosis creativo-estilística que sufre el autor. Ronin y Elektra Lives Again son suelen quedar en los últimos puestos de las ‘ránkings’ de los aficionados, siempre muy por detrás de obras maestras como Born Again, Daredevil, The Dark Knight, Batman Año Uno u otras más discutibles como Sin City, DK2 o 300. Sin embargo, las páginas de estas dos obras nos dicen muchísimo más sobre Miller que todo el resto conjuntamente. Mientras que los otros tebeos de este autor presentan características estilísticas sólidamente coherentes, en estas dos asistimos a una rabiosa experimentación formal, donde es difícil encontrar dos páginas consecutivas donde se manejen recursos narrativos o gráficos similares. Llega hasta tal punto la experimentación que el argumento de los tebeos se hace confuso, incluso muchas veces contradictorio (quizás el caso más claro es Ronin, donde cambia visiblemente el rumbo de a historia a mitad de la serie), lo que redunda, con toda probabilidad, en su baja estima por los aficionados. Pero es precisamente esa inquieta experimentación la que nos revela un autor que, fuera de consideraciones argumentales e ideológicas posteriores, queda claramente definido como uno de los grandes renovadores del lenguaje de la historieta.
Si nos centramos en Elektra Lives Again, recientemente reeditada por Panini, encontramos a un autor que, tras varios años establecido en un estilo definido que le había proporcionado éxitos indiscutibles como The Dark Knight o Daredevil, decide jugar con diferentes estéticas y recursos que había ido atesorando en su continua absorción de influencias. Parte inicialmente de un cambio radical de formato, probando con el álbum europeo, de mucho mayor tamaño que el cómic-book, lo que le permite detallar mucho más su dibujo y jugar con un mayor número de viñetas por página si hubiese necesidad, pero también detenerse en descriptivas más espectaculares y amplias.
Y, a partir de ahí, la locura.
A medida que avanzan las páginas del álbum, encontramos una clarísima influencia del Atmósfera Cero de Steranko en la puesta en escena y composición de muchas de las páginas, que llega incluso al entintado y coloreado, perdiendo la línea de contorno en algunas páginas, al igual que la famosa obra de Steranko. Pruebas que están antecediendo, de forma evidente, las planchas que veríamos posteriormente en 300. Miller ensaya diferentes recursos compositivos que buscan la exaltación dramática, eje fundamental de su versión de la epopeya de Leónidas. Pero, paralelamente, ejercita otros recursos, como el radical contraste de negros y la expresividad de figuras de Sin City, presente en muchas de las páginas; las composiciones teatrales de las adaptaciones shakesperianas de Gianni de Lucca (que parece no contentarle, porque apenas unas páginas después vuelve a ensayar una escena similar, pero evitando la repetición del personaje sobre la página, centrándose en el uso teatral del escenario); la narración del género negro, con esa voz en off tan literaria del principio del álbum… Incluso se permite culminar su admiración por el manga con una escena de pelea en la nieve magistral, desarrollada en 8 planchas que se abren e inician con una viñeta a toda página y son seguidas de páginas de dos viñetas únicas, con una coreografía simétrica, centrada en las figuras de Murdock y Elektra. Cada página del álbum supone una experiencia formal, que van desde el clasicismo eisneriano a notas europeizantes que recuerdan a Bilal en algunos momentos (sobretodo en el uso del color como generador de atmósferas, llegando a usar similares paletas cromáticas en alguna viñeta).
El lector está viviendo el proceso completo de conversión evolutiva de un autor, tiene asiento de primera fila para comprobar en directo las pruebas, los errores, los aciertos… Miller no se esconde, es más, se presta a un ejercicio de catarsis exhibicionista, mostrando sus genialidades, pero también sus carencias y cómo las va limando, matizando, escondiendo o eliminando. Desde el punto de vista del aficionado, la lectura de este álbum es mil veces más rica que la de cualquier otra obra del autor, es una especie de mirilla por la que podemos descubrir cuál es el proceso que lleva a un autor a elegir un determinado estilo, a decidir una estructura formal.
Aparentemente,  Miller se olvida por completo de la historia en cierto momento. Pero es que le importa bien poco que la editorial quiera volver a rentabilizar económicamente a Elektra con una suculenta resurrección y, desde luego, no se pliega a las aspiraciones. Lo que parece ser una historia confusa y sin hilo argumental sigue escondiendo las claves y constantes del autor. Pese a la deriva, pese a las inconsistencias y los cambios de rumbo, Miller, en el fondo, se centra en una historia de amor, en una reflexión sobre la compatibilidad de la tarea del héroe y el amor. Juega con sus dos personajes, transmutándolos, hasta el punto que existe una evidente feminización física de Murdock a lo largo de la obra, paralela a la búsqueda de su amor. Una temática que repetirá, en cierta medida, en Sin City.
Es cierto que, por mucho que yo los justifique, los cambios estilísticos continuados, la confusión argumental o las experimentaciones formales sin fin pasan factura en la consideración unitaria del álbum. Pero os animo a leer Elektra Lives Again con otros ojos, dejando de lado la historia y atendiendo a una de las investigaciones más apasionantes del arte: la de un autor en busca de su identidad.
La edición de Panini, impecable.

FICHA TÉCNICA
Elektra lives again
, de Frank Miller. Color de Lynn Varley. Panini Comics. 80 págs. Color. Cartoné. PVP:

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Comentarios

Ádmirado Álvaro, este es el tipo de cosas por las que yo digo, "admirado Álvaro". Deberían poner este comentario tuyo como prólogo de la obra mísma.
Esto del experimento "acierto-error", es una constante de Corben también.
La única cuestión, bajo mi humilde punto de vista, es que no encuentro cuestionables en absoluto, ni Sin City, ni 300, que me parecen grandes obras de la narrativa gráfica. Sobre todo 300.
Un saludo.

Pues a mí sí me parecen cuestionables, especialmente desde el punto de vista argumental, todas ellas si bien con intensidad distinta en el cuestionamiento.

Y en cuanto a Elektra Lives Again puedo suscribir lo dicho por Álvaro: no estando a la altura de las mejores obras de Miller, sí es un trabajo muy interesante, especialmente desde el punto de vista gráfico, y en muchas ocasiones injustamente olvidado.

Se hacen necesarias reediciones de Elektra Asesina, y Daredevil Love and War, dos obras excelentes, que muchos aficionados no tienen actualmente la posibilidad de disfrutar. Ah, y aunque no venga al caso, reclamo la reedición del Escuadron Supremo de Gruenwald y Buscema, que no pude adquirir en su momento, y que proporciona muchas pistas de lo que luego ha sido el estilo argumental de los comics de los Ellis, Millar y compañía.

Confusión argumental puede ser en todo casola que tiene el lector,porque la historia en este comic está muy clara,lo que pasa es que está contada como un sueño... Creo que decir que este cómic es confuso es como decir que algunos comics de Blutch son confusos... Tampoco veo ninguna reflexión sobre la compatibilidad entre la tarea del héroe y el amor,el comic para mi no va de eso.Lo que yo veo es un tipo obsesionado y atormentado por un antiguo amor que ya está muerto -literalmente en el tebeo-, que ya es pasado...que ya no existe...y que al final ese tìpo debe aprender que únicamente puede librarse de su tormento y proseguir su vida enterrando definitivamente a ese amor, incinerando su "cuerpo", su materialidad, con todo lo que eso implica... "El sacerdote tenía razón. No era ella la que me atormentaba a mí. Era yo quien la atormentaba a ella", frases de las últimas páginas del cómic. Más claro, el agua del avellano.

Belano, ¿cuestionables desde el punto de vista argumental?
¿Y eso...? (:-O

Belano, ¿cuestionables desde el punto de vista argumental?
¿Y eso...? (:-O

Hombre, dejando de lado preferencias personales, yo creo que es perfectamente perceptible una diferencia muy notable entre Born again, Año I o incluso Martha Washington y 300 o Sin City en cuanto a la complejidad de sus argumentos o el grado de definición de sus personajes.

En los últimos tiempos Miller se centra en perfeccionar al máximo su capacidad narrativa desde un punto de vista gráfico pero simultáneamente, al menos desde mi punto de vista, estiliza también las historias, las convierte en ultraexageradas revisiones de sus propios textos previos o de ciertos clichés de género. Y en conjunto, de nuevo es mi opinión, su obra pierde en cuanto al fondo más de lo que pueda ganar en cuanto a la forma.

Sin City y 300 están pensadas como un todo, guión y dibujos, por Miller.
No sé si es así en los otros casos.
Yo no veo que haya perdida en cuanto al fondo por la forma, ya que en una historieta, la forma define al fondo. A mi me parecen buenas obras.

Y pensar que este mismo equipo creativo luego "perpetraría" el DK2....

Pero bueno, centrándonos en esta obra, para mí es, visualmente hablando, lo mejor que ha dado de sí el insigne matrimonio.

Nunca lei los libros de 'Elektra'. Pero me encanto la pelicula que hicieron en los Estados Unidos.

Nunca lei los libros de 'Elektra'. Pero me encanto la pelicula que hicieron en los Estados Unidos.

Nunca lei los libros de 'Elektra'. Pero me encanto la pelicula que hicieron en los Estados Unidos.

Nunca lei los libros de 'Elektra'. Pero me encanto la pelicula que hicieron en los Estados Unidos.

En mi caso, lo cuestionable de Sin City y 300 está en el apartado ideológico. Gráficamente, son espléndidas, pero su mensaje, por lo menos en mi caso, me produce rechazo.

cuanta razón tiene el señor alvaro... yo estoy con sebas en lo de la confusión argumental, es lo que es, no creo que se le fuera mucho la pinza a miller, es que es una historia desdibujada entre la realidad y la fantasia de murdock... y solo por la escena de lucha en el cementerio me compraba esto (que seguramente lo haga pese a tener la edición anterior, que se caía a cachos). El ambiente de este cómic es superior, es fácil que si te pones a leerlo te acabes poniendo una chaqueta o algo, porque solo de leerlo/verlo te entra frío con ese pedazo de ambientación que tiene...

en fin... me ha emocionado ver este post... el miller de ronin y elektra lives again me encanta.
y si.. una reedición de elektra asassin porfa.. y si es en tamaño algo mayor, mejor.

Pues siiiiyno!, la cuestión del mensaje...
En principio, bajo un estricto análisis de crítica teórica, habría que aparcar el tema del mensaje.

En el caso de 300 y Sin City, ¿están correctamente narrados? es decir, ¿tienen "buena narrativa"?, lo pregunto porque yo ya ando un poco confuso en este tema :-D. A mí me parece mucho mejor narrada graficamente 300. Vaya, me parece magistral. Con Sin City, el eje argumental me parece magnífico, pero gráficamente a veces me cuesta percibir bien las sensaciones. Además de que está lleno de poses...pecado mortal. :-)))
La descriptiva gráfica... En 300, a pesar de sus limitaciones como dibujante, consigue superarlas habilmente, y parece mejor dibujante de lo que es en realidad, aunque el color le ayuda mucho, porque es magistral, un gran tansmisor de ambientes y sensaciones. 300 le debe mucho a ese color, que no es de Miller.
La de Sin City, no es tan buena, para mí, claro está.
Y la concepción literaria me parece muy buena.
Entonces, ese sería el análisis teórico, para mi, que no debe mezclarse con el mensaje.
¿Porqué?, porque cuando ciertos elementos y conceptos se manejan de forma exagerada, com es el caso de Sin City, la lectura puede ser crítica y despectiva hacia esos mismos conceptos. Yo no veo en esas obras sino una lectura crítica hacia la violencia de la forma de vida actual o a la actitud del imperialismo avasallador de la potencia de turno de cada época, que siempre hay una.
Así que, seguramente, mi análisis del mensaje es distinto al vuestro. Es como el tema de la censura, no veían críticas encubiertas en lo que creían elogios. Ahí está "Plácido" de Berlanga.
Pepo... que no he podido leer el enlace. No te escondas.
Lo que es indudable es que Miller es menos limitado que Art.
Un saludo. :-DDD

A mi Sin City no me parece nada cuestionable. De hecho me parece uno de los mejores cómics de genero negro que se han hecho.
Así mismo también me encanto Ronin.

Edo Sr Pons,

Espero me recuerde, le escribo desde el Japón. Ud me recomendó una serie de Mangas, que he ojeado. Desde entonces he ido descubriendo como se bate el cobre en japón: hay gigantescos "mangádromos" donde es difícil orientarse, porque clasifican los manga por editorial, orden alfabético, género (shounen, shoujo, gays, adultos, hentai, etc, etc) así que es fácil perderse (y más el idioma...) Pero poco a poco he ido descubriendo verdaderas maravillas: "Nihon no kyoudai" (hermanos del Japón) de Taiyou Matsumoto, "Tetsuwan Atomu" (astroboy) de Osamu tezuka, "Sampo mono" de Jiro Taniguchi y Masayuki Kusumi y las películas de Satoshi Kon. Con objetividad máxima, creo que son el equivalente del trabajo de Hugo Pratt o Moebius. Kon es caso aparte, "Milenium Actress" y "paranoia agent" comienzan como verdaderos "tours de force", y uno se dispone a ver al Bergman de la animación, pero pierden fuerza y se convierte en anime de soluciones fáciles al final. Es una lástima, pero es aún muy notable. Ahora me dispongo a entrarle a Suehiro Maruo, que en España me parecía un sádico, y ahora, creo, es Sade, solo que totalmente dentro de la tradición pictórica de este país. Los leo muy lentamente y con la ayuda de tres diccionarios, pero la complejidad emocional del japonés les da una riqueza que se pierde en la traducción, porque los distintos "niveles" y gramáticas de este idioma le añaden, por ejemplo, inocencia a astroboy, o intimidad a los personajes de Taniguchi. En japonés lo que deja de decirse, y el tono de la insinuación, dicen más que lo que es dicho. Otro detalle es que conocer el resto de la cultura japonesa, sobre todo la pintura, permite ver que hay un montón de manga que es parte del "mainstream" cultural japonés. Me encantaría poder escribirle un par de cosas. Sobre todo de Kon, Tezuka (de verdad, este tipo es increíble) y Matsumoto.

Qué envidia me das Alejandro!
Puedes escribirme a alvaro.pons@lacarceldepapel.com

Javier:
Es una cuetsión espinosa. ¿Hay que aparcar siempre el mensaje?
Yo aquí dividiría en dos aspectos: si se hace un análisis narrativo, estético o formal, en general, es evidente que el mensaje no se debe tener en cuenta. Y, desde ese punto, se pueden valorar de forma positivo los valores de un tebeo.
Pero, por otra parte, como ya he dicho alguna vez, la valoración global de cualquier obra debe incluir, obligatoriamente, la consideración sobre la recepción del mensaje. ¿Por qué? Pues por una sencilla razón: ¿Qué es una obra artística sin mensaje? Yo soy de los que creen que el arte tiene una intención comunicativa y expresiva, que busca establecer una relación emisor-receptor y que su éxito depende de la transmisión de ese mensaje. Y, por tanto, es importante evaluar la respuesta a ese mensaje, que puede ser una idea, un panfleto, una historia o, simplemente, una sensación, un sentimiento. Lógicamente, esta evaluación es subjetiva. Pero es necesario que exista, aunque hay que saber dividir entre el análisis formal y la opinión final.

Álvaro: ¿te parece también cuestionable el mensaje de LOS FUSILAMIENTOS de Goya? ¿y el de LEÓNIDAS EN LAS TERMÓPILAS de Jacques-Louis David?

Hola de nuevo, quería hacer dos comentarios diferentes, aún a riesgo de dar la sensación de querer protagonismo, aunque ese no es mi objetivo, más bien es que me puede la necesidad de intercambiar cultura.

El primero al respecto de Alejandro, cuyo interés por la cultura japonesa me maravilla. He de decir que yo intento estudiar desde Madrid todo lo que puedo acerca de las culturas asiáticas, lo cual es complicado, aún cuando al respecto de la coreana sí he tenido más facilidad, pues he tenido varios maestros de Taek-won-do de ese país.

Lo primero que quería señalar es, que es muy acertada esa reflexión acerca del análisis del manga que se hace desde aquí, sin conocer o estar impregnado de la cultura japonesa. Y alguna vez se lo he señalado a Álvaro.
La concepción cultural intrínseca al carácter japonés con respecto al erotismo y el sexo, al daño autoinfligido como elemento del honor o de superación, la concepción ideográfica del lenguaje, la tradición pictórica del que el manga emana, no como un arte menor sino como una consecuencia artística, o la idealización tradicional de cada imagen o momento, como un elemento aislado y perfecto en sí mismo, que enlazado en el tiempo, produce un hecho harmónico. Todos estos elementos hacen del manga algo que nos parece genial pictórica y narrativamente, pero no muchas veces bien entendido en sus raíces.
He leído elogios acerca de las asombrosas composiciones verticales de página del manga, por ejemplo, cuando hay que verlas como consecuencia lógica de la construcción vertical de su escritura, o de su secuenciación, que también hay que verlas como su concepción de imágenes perfectas en su individualidad, que engarzadas, producen un momento narrativo que se puede alargar dramáticamente, páginas y páginas, aportando tensión narrativa por su propia belleza conceptual. Por poner un ejemplo, los continuos primeros planos de ojos, manos, ojos… tan bien asumidos por Sergio Leone en sus Wensterns. Me llama la atención que se elogien esos aspectos del manga, que a mi me encantan por cierto, cuando son elementos que en el cómic occidental se critican.
Pero hay, ya digo, que todo esto emana de esa concepción que se extiende a la ceremonia del té, al arte floral, al jardín paisajista o a las artes marciales, donde cada momento, cada movimiento, cada gesto, está sujeto a una escrupulosa concepción de lo perfecto y lo bello, y sólo con esa perfección individual de cada momento, la secuencia puede ser perfecta. En las artes marciales se puede apreciar muy bien, en cada Kata, o en cada movimiento de la katana, hasta el último, al enfundarlo (noto-tsuke).
Estoy muy de acuerdo con Alejandro, sobre todo, porque lo que más dice cualquier arte japonés, y el manga no es una excepción, es con la imagen perfecta. Y desde luego, no es que el manga sea parte de su cultura popular, es que es Cultura Pictórica.
A de tenerse en cuenta que su origen se remonta al pintor y grabador Hokusai.

Lo de Miller, estoy de acuerdo con Daniel Santos, es puro género negro actual. De la misma forma habría muchas cosas cuestionables en películas de genero negro que son consideradas obras maestras. La verdad es que cualquiera de esas obras, creo que hay que comprenderlas desapegadas de la coyuntura circunstancial subyacente a cualquier época.
De 300… ¡hombre, Álvaro, pero si siempre me dices que el mensaje universal se diluye y lo que tiene peso es el mensaje explícito!, entonces, en 300 ¿cómo es que tiene tanta fuerza?.
Por otro lado, esto me recuerda la contrariedad de Rene Magritte al respecto del “Modelo Rojo”, cuando una serie de críticos hicieron una lectura del cuadro en clave froidiana, como un caso de castración, y Magritte comentó a un amigo aquello de: (…)“Entre nosotros, es terrorífico a lo que uno se expone al hacer una inocente pintura”(…)
La verdad es, que el mensaje que yo veo en 300 es el de unos individuos que asumen con la exacerbada disciplina propia de los guerreros de cualquier época pasada, la responsabilidad suicida de frenar a un invasor unificado e imperialista, que intenta sojuzgar a su pueblo y su cultura, (la helénica, que por cierto andaba fragmentada) con unos medios bélicos muy superiores, como imperio dominante que era de la época.
Me evoca a Vercingetorix en Alesia, cuando sufrió el asedio de Julio Cesar, que dirigía una gran maquinaria militar e imperialista en ese momento, y por entonces los galos estaban muy divididos. También eran tachados de salvajes guerreros, pues aunque en las películas no aparezcan así, peleaban desnudos, tan sólo cargaban la caetra y la espada, generalmente, y corrían hacia el enemigo gritando como enloquecidos.
O también Numancia, Masada, el Viet-cong, en fin que no sé que mensaje cuestionable veis.

Un afectuoso saludo. :-D

Este libro lo compré en su época por el dibujo y la disposición de las viñetas. Simplemente. No necesita más justificaciones.
Gianni de Lucca? Es confesión de Miller o algo que tú sacas del sombrero. Creo que el italiano es otra historia.

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