Malas Ventas
Aprovecho la edición integral corregida de Malas Ventas, de Alex Robinson, para recuperar y actualizar una antigua reseña que hice para Trama sobre este excelente y recomendabilísimo tebeo.
Malas Ventas nació, hace ya más de diez años, como un
minicómic, un fanzine fotocopiado y distribuido manualmente por Alex Robinson
que pronto despertó el interés de una editorial como Antartic Press, que lo
publicaría en comic-book. Realizado justo al acabar sus estudios, Robinson
cuenta en Malas Ventas la historia de un grupo de amigos neoyorquinos: Sherman,
un aspirante a escritor que trabaja como dependiente en una librería; su amigo
Ed, dibujante de cómics, y sus compañeros de piso, Stephen y Jane. Poco podía
imaginar su autor que este sencillo guión, improvisado, que iba construyéndose
a medida que avanzaba el relato, terminaría siendo una hercúlea obra de 600
páginas que le llevaría seis años finalizar.
Sin embargo, la improvisación pronto dejó paso a una estructura interna coherente y definida, en que dos historias toman protagonismo y se enlazan entre sí: por un lado, las relaciones entre Stephen, Jane, Sherman y la novia de éste, Dorothy, siempre desarrolladas a partir de los sentimientos de sus protagonistas, vehículo fundamental de la acción y base de la construcción de unas personalidades complejas, como las de la realidad que nos envuelve. De hecho, no es difícil verse reflejado en alguno de los protagonistas de esta comedia, ya que las situaciones, los diálogos, son inusualmente realistas. Pero, paralelamente, Robinson nos cuenta la lucha del viejo dibujante de cómics para el que trabaja Ed por la devolución de sus derechos de autor, planteando una demoledora visión del mundo editorial de los EE. UU. El largo periodo de creación se refleja en la evolución de los personajes que, en el año de sus vidas que se nos narra, cambian y maduran a cada página. Como en la realidad, el protagonismo del relato se traslada por los personajes según discurre la vida de sus intérpretes y, de la misma forma, algunas historias tienen final feliz y otros triste, o quizás una mezcla de las dos cosas.
Pero si interesante es su argumento, sin duda, lo más destacable de Malas Ventas es su sorprendente narrativa. Robinson es totalmente consciente de que su dibujo no es espectacular ni brillante (aunque intenta en todo momento seguir la estela de su admirado Chester Brown) y que las historias cotidianas que está contando pueden desembocar con facilidad en un aburrido diálogo de bustos parlantes, por lo que investiga incansablemente la planificación y puesta en escena de cada una de las secuencias. Un trabajo que transforma las 600 páginas de Malas Ventas en una enciclopedia sobre la narrativa en el tebeo que todo dibujante de historieta debería estudiar con detenimiento. Sorprende cómo un recién llegado resuelve difíciles situaciones con una pasmosa habilidad, pero es que Robinson sabe dar a cada situación la adecuada longitud, el formato justo, la composición de página ideal y la puesta en escena más adecuada para conseguir que lo que cuenta enganche al lector. Toma recursos tan dispares como los propuestos por autores como Chester Brown, los Hernandez, Frank Miller o Alan Moore, desde el intimismo indie a la espectacularidad de los superhéroes, todo vale para conseguir que la historia discurra con una naturalidad envidiable. Es posible que el uso dispar de recursos pase factura a la coherencia interna de la obra pero es un problema menor frente a los indudables hallazgos gráficos de Robinson. Vale la pena detenerse, después de leer una página, en estudiar cómo la ha concebido y planteado.
Un tebeo para leer y disfrutar.
Ficha técnica
-Malas
Ventas, de Alex Robinson. Astiberri. Tomo 17x25cms, tapa dura, 600 páginas b/n. Edición corregida. PVP: 35€

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