S.
¿Cómo recordemos a las personas que han pasado por nuestra vida? Perded un momento en intentarlo. Recordad a ese amigo de la escuela, a ese con el que tanto jugasteis y que parecía vuestro hermano. Como siempre, cuando terminaste el colegio, nunca más lo volviste a ver, pero su recuerdo está ahí. Un pequeño esfuerzo y los recuerdos comienzan a acudir a nuestra mente, como una pila de fotos que cae sobre nosotros, sin orden. Revivimos momentos hueros con la misma fuerza que aquellos que nosotros suponíamos que marcarían nuestra vida. El juramento de amistad eterna se superpone sin solución de continuidad con el día que jugando un partido de fútbol le diste uno de los muchos pases de gol que jalaron tu brillante y corta carrera de futbolista de patio de colegio. Las peleas se confunden con ese día que compartisteis unos tebeos, mientras el siguiente recuerdo se agolpa en nuestra mente. Un puzzle de piezas sin forma que, pasmosamente, va consiguiendo formar la imagen vívida de aquella persona. Un retrato casi perfecto que, a poco que nos acerquemos a él, nos daremos cuenta de que está formado de imperfecciones, de pequeños detalles que no casan, de humo y espejos que reflejan y distorsionan la imagen.
No somos engañados por nuestra memoria. Es, simplemente, que imaginación y realidad se unen para aposentar nuestros recuerdos, sin que podamos diferenciar el delicado límite que existe entre ellas.
Gipi ha intentado en S. reflejar exactamente ese mecanismo. Se adentra en su propia memoria para reconstruir la figura de su padre, mostrándonos los retazos de sus recuerdos tal y como acuden a su mente, desordenados, llenos de incoherencias, de falsedades y de certidumbres que van erigiendo la personalidad de su padre con sensaciones y sentimientos que han sustituido a los hechos objetivos. Gipi nos esconde su nombre, nos arrebata el vínculo que nos permite unir una cara con una personalidad para demostrarnos, todavía más si cabe, lo etéreo de nuestra memoria. Cómo al final esa memoria no es un registro exacto de los hechos que ocurrieron, sino un diario fidedigno de cómo los sentimos, de cuáles fue nuestras emociones. No somos capaces de hacer una descripción exacta y meticulosa del escenario de nuestro recuerdo, ni siquiera exactamente los actores, pero cada lágrima que derramamos y cada sonrisa que nos provocaron vuelve a nosotros con la fuerza de aquél día.
Podemos leer S. com el homenaje sentido de Gipi a su padre, pero es imposible sustraerse a su propuesta y no caer en la tentación de sentir esos recuerdos como propios, comparándolos con los nuestros y, paradójicamente, creando nuevos recuerdos que nos hablan de lugares parecidos a los que nos cuenta Gipi.
Valoración (4) (0): Malo. (1): Aprobado, legible. (2): Bien, aspectos interesantes. (3): Notable, interesante.(4): Excelente. Muy bueno. (5): Obra Maestra.
Ficha técnica - S., de Gipi. Ediciones Sins Entido. Rústica. Formato: 24 x 17 cm. Color. 112 pág. 16€

Me vendo estos tebeos, a lo mejor hay algo que te interesa!
http://stores.ebay.es/Xel-gerax-Big-Sale
Publicado por: xel_gerax | 07/06/2007 23:00:52
... creo que, más que una calificación de 4, le pondría un 5.
Al igual que a a sus "apuntes para una historia de guerra".
... y aún me pasmo al recordar sus dibujos dedicatorios en la presentación de ésta obra en el Espacio Sinsentido. Y con 39 de fiebre que estaba el tío...
Publicado por: el joaquín rampante | 08/06/2007 0:57:34
Gipi es el gran artista de comics de esta época.
Diría mas: Gipi es el gran artista de esta época
Publicado por: bruno | 13/06/2007 20:42:45
ya veo que los pocos comentarios que hay son para bien... no puedo si no sumarme a esto... yo tampoco se si 4 o 5, creo que 5..
cuando lo pille me pareció que me molaba mas el dibujo de anteiores y que no sería tan potente... iluso de mi.
peazo obra de arte... de dibujo, texto, historia...
gipi es el gran artista si... lo creía de antemano, después de S. no me cabe duda.
Publicado por: kriok | 15/06/2007 12:43:53