Emigrantes
Suelo tener muchos prejuicios ante los ilustradores que se pasan a la historieta. Pese a todas sus evidentes relaciones, ilustración y tebeos tienen lenguajes muy diferenciados, que utilizan recursos en muchos casos muy alejados, que pueden llegar a interferir negativamente entre sí. La concepción narrativa de la ilustración puede ser, en ocasiones, una rémora para la secuencia de la historieta, aunque en muchos casos el mayor problema estriba en que la traslación de uno a otro campo transforma la historieta en un seguido de ilustraciones, donde el aspecto estético-compositivo prima sobre la narración.
Unos prejuicios que el ilustrador Shaun Tan me ha destrozado en Emigrantes, que acaba de editar, primorosamente, Barbara Fiore Editora. El australiano es un dotado artista, con una impresionante habilidad camaleónica, que le permite variar su estilo en cada nuevo trabajo, pero siempre desde una magistralidad y profundo dominio de la técnica. Obras como La cosa perdida o El árbol rojo, publicados por la misma editorial, son buenos ejemplos.
Sin embargo, con esta nueva obra Tan rompe radicalmente con sus anteriores trabajos, afrontando una historia propia con un estilo espectacular estilo hiperrealista, penetrando en el mundo de la historieta para contar la dificultad del emigrante, el impacto que le supone la inmersión en una cultura que no es la suya. A priori, un argumento en el que es difícil evitar los tópicos manidos, pero que multiplica su complejidad cuando lo que se quiere es transmitir este mensaje a un niño. Una dificultad que Tan sabe salvar con exquisita elegancia, evitando las palabras y plasmando en imágenes la sensación de soledad del emigrante a través del contraste entre una realidad presentada de forma casi fotográfica y una fantasía desbordante. El emigrante sale de una existencia gris para entrar en una ciudad mágica, donde la imaginación se desborda visualmente, pero que supone una serie de códigos indescifrables para él. El hiperrealismo fotográfico, con esos tonos sepia que recuerdan las antiguas fotografías de aquellos que llegaban a América a principios de siglo, se opone así a arquitecturas imposibles que beben directamente del universo de las Ciudades Oscuras de Schuiten y Peeters, o a criaturas imposibles que recuerdan a las faunas fantásticas de Miyazaki o Dave McKean. Un estilo cuidado en el que la narración gráfica y la ilustración se van alternando en un equilibrio casi perfecto.
Tan consigue una historia universal, perfecta para un niño, pero tremendamente evocadora para el lector adulto, que disfrutará igualmente de ella.
Una obra de una belleza exuberante, recomendabilísima.
Valoración: (3.5)
(0): Malo, (1): Aprobado, legible. (2): Bien, aspectos interesantes. (3): Notable, interesante.(4): Excelente. Muy bueno. (5): Obra Maestra.
Ficha Técnica
Emigrantes, de Shaun Tan. Barbara Fiore Editorial. 132 págs. Cartoné. PVP:24€
Enlaces:
- Página web del autor, con un amplio avance de la obra

Apreciado Álvaro, mira que me parece que esta vez vamos a coincidir... porque esa muestra que he visto me parece gráficamente magnifica, y tu comentario, creo no equivocarme al interpretarlo, me lleva a pensar en artistas que me encantan, como Magritte, Hercher o Kafka.
En fin, que lo buscaré en la FNAC o en el Reina Sofía si hace falta.
Por cierto que en eso de la ilustración y la narrativa sigo ab-so-lu-ta-men-te en desacuerdo... es cuestión de perpectivas diferentes, imagino.
Publicado por: Javier Trujillo | 13/05/2007 20:37:16
Pero no cambio mis principios :)
La ilustración es un arte maravilloso, y el tebeo, también, pero tienen diferentes lenguajes. Que se pueden nutrir uno del otro, pero no suplantar. Cuando esa relación no funciona es cuando el tebeo no consigue llegar. En este caso me ha encantado como Tan sabe balancear entre ilustración e historieta, alternándolas, pero dejando espacios separados e integrando las posibilidades narrativas de la ilustración. Me ha recordado muchísimo al Signal to Noise de McKean, otra genialidad.
Publicado por: Álvaro | 13/05/2007 20:45:05
ya, ya... ¡pero no me provoques, hombre!, ¡que la historia del arte nos ha enseñado demasiadas veces ya que sólo es cuestión de perspectivas!
O… ¿es que “Jesucristo Superstar” , que no tiene diálogos hablados, pues su música se extiende a lo largo de toda la cinta, es menos película que “El fantasma del Paraíso”, que sí los alterna… , o que “Sin perdón”, que todo es diálogo hablado, o que las de Buster Keaton, que no tienen diálogos ni música cantada?
¿Es menos película “Baraka”, todo visual, que “Memorias de África”, con espectaculares exteriores fotografiados, o que “Dogville” que es todo interior, sin decorados, casi sólo con los actores…? ¿o a esa la llamamos teatro filmado?
Para mí, en la narrativa gráfica, no hay ni debe haber lindes, pues yo lo veo como un arte donde pintura y literatura se funden. La mayoría os aferráis al concepto dibujístico-comunicativo, intentando sujetarlo en los límites que os gusta y entendéis mejor, al igual que os aferráis a los estilos y soportes típicos / tradicionales. Sin embargo, no utilizar una herramienta como el ordenador, y un programa tan potente como el Painter es un gran error, y no sé porqué ocurre, quizá por miedo, por rigidez conceptual, ¡qué se yo!. Pero sería como usar ahora la stop-motion en vez de la post-producción digital.
En fin, que como ha pasado con otras artes, el tiempo disolverá las barreras. Vuelvo al ejemplo de Corben, ¡lo que le costó en su tiempo que comprendieran su narrativa y su técnica, donde ni siquiera había un original físico...! ¡y cómo le ensalzaron pasado los años!
Cuestión de que el ojo colectivo se habitué y se amplíen las perspectivas.
Vamos, que de momento hay quien no sabe hacer tebeos, o cómics, o narrativa gráfica o como lo queráis llamar, sino narraciones ilustradas, como Ross...
vale, ¡pues yo mejor me apunto a eso, sin dudarlo un segundo!
Un saludo.
Publicado por: Javier Trujillo | 15/05/2007 15:02:03
Pero Javier, no mezclemos. Una cosa es el uso de recursos técnicos y otra el de recursos narrativos. A mí jamás me habrás visto quejarme del uso de fotografía, del painter, del photoshp (bueno, sí, cuando se usa mal como en el último Asterix) ni de nada. A mí el uso de recursos técnicos innovativos me parece muy interesante. Pero lo diferencio claramente de los recursos narrativos de la historieta. Te pongo el ejemplo de este Tan, con ilustraciones hiperrealistas fotográficas, pero que consigue una narratividad espectacular.
Yo soy un aficionado irredento a la ilustración, la pintura y el tebeo, pero diferencia entre las dos primeras y el segundo porque creo que sus lenguajes son distintos. No es poner límites ni etiquetas. Es evidente que los límites son difusos y díficiles de marcar, pero existen diferencias que permiten definir zonas disjuntas, que es a donde yo voy.
No me vale el ejemplo de las películas musicales porque todas parten de lo mismo: de un lenguaje secuencial temporal filmado. Me da igual que en unas canten o no, son películas. El hecho de que se use un escenario único tampoco me sirve para diferenciar entre teatro y cine, por ejemplo. Es el medio y su lenguaje lo que marca la diferencia, pero en el caso de teatro y cine, usan el mismo lenguaje, el de la interpretación, diferenciándose en el formato usado.
Pero en ilustración e historieta los objetivos son distintos y los lenguajes también. Comparten sustrato, el arte gráfico, pero tienen expresiones diferenciadas. Tienen, por supuesto, puntos en común y raíces comunes, pero con las mismas diferencias que hoy puede haber entre historieta y dibujos animados, que comparten raíces también.
Publicado por: Alvaro Pons | 15/05/2007 19:22:58
mira que admiro tu talento, ¡pero como desapruebo tu necesidad de limites definitorios...! limites que limitan, y nos convierten, sin darnos cuenta, en limitados.
¡Qué no, hombre, que no!
Mira, el problema es el siguiente. Parece ser que hacen falta unos cánones para poder evaluar lo que “es bueno”, cuando lo que deberíamos decir es “lo que me gusta”.
Sí, porque si marcamos unos límites y conseguimos que sean aceptados por la generalidad como buenos, entonces, ya tendremos el respaldo moral e intelectual para hablar excatedra, y lo que “nos gusta”, se convierte en “lo que es realmente bueno”, sin duda posible.
Pues eso, apreciado Álvaro, es la postura ejercida históricamente por todos los retrógrados en todas las artes de todos los tiempos.
En vista de esto, he decidido que no hago tebeos, ni cómics, ni nada de esto, sino narraciones ilustradas, ¡hombre!
Pero ¿porqué coñ… narices, la narrativa gráfica se tiene que circunscribir a una secuenciación determinada “que es la que aceptamos y nos gusta”?
Una narración gráfica no es sólo lo que denomináis muchos como “la narrativa”. La narrativa es el todo, y dentro de ella está la secuenciación, que es lo que más parece preocupar que siga los cánones de la ortodoxia. Para muchos aficionados es el 80% de una obra. ¡Qué limitación!
Pues para empezar, no existe esa supuesta ortodoxia, y nunca puede ser en núcleo de una obra. Es fundamental la descriptiva visual, la calidad del dibujo, la calidad de la narración literaria, de la semántica, del léxico, de los giros y metáforas, de la composición de las páginas, del criterio y desarrollo cromático a lo largo de la obra, todo esto muy poco valorado hoy en día.
Porque, con el uso del color, del lenguaje escrito, de la cadencia de los textos y de la descriptiva se cuentan muchísimas cosas, y se transmiten emociones.
Y también la secuenciación, por supuesto. Pero esa puede ser como la de Tintin, de 15 viñetas por página, y que la entiende el más básico de los mortales, o la de Caza (magistralmente surrealista y Kafkiano) que es de viñeta por página y narración literaria. Que Tintin es más tebeo y os gusta más y Caza es “narración ilustrada” ,que ya no sé como llamarlo, y os gusta menos… pues vale, pero no digáis que una es “buena” y otra “mala”, que una “funciona” y otra no, porque no es así. Es que os gusta o no, y rompe vuestros límites estéticos y conceptuales o no. Y no hay más.
Así que acabo igual que antes… que de momento hay quien no sabemos hacer tebeos, o cómics, o narrativa gráfica o como lo queráis llamar, sino narraciones ilustradas, como Ross...
vale, ¡pues yo mejor me apunto a eso, sin dudarlo un segundo!
Pd, por cierto, que vuelvo a reafirmarme en el tema del integrismo gráfico y en el de la valoración de las obras autóctonas, que está dejadas de la mano de dios. No he hecho ninguna entrada en la cárcel a propósito del Capitán Trueno de mis amores, porque hubiera sido como un toro en una cacharrería, y debatir con integristas no es lo mío. Pero hay que ver que desgracia es hacer algo en España, para españoles y ser español. Tengo yo un amigo, ya mayor, que cada vez que va a USA es un mito, pero aquí…
Volvemos al “qué inventen ellos”… y así nos va. Y luego alaban cada bodrio de por ahí, pero como vienen de allende los mares…
Un saludo
Publicado por: Javier Trujillo | 16/05/2007 10:58:26
Confundes mis argumentos Javier. Todo lo que tú dices me parece obligatorio en la evaluación de un tebeo. No estoy diciendo que la secuencia sea lo fundamental, sino que todo tienen que estar dirigido a una funcionalidad narrativa. Pongamos dos ejemplos: Calatayud y Toppi. Ambos ilustradores magistrales que entienden el lenguaje del tebeo, usando recursos que consiguen que la ilustración se convierta en narratividad. El primero, capaz de conseguir a travñes del color transmitir el flujo de lectura de la página y, más todavía, dotarlo de capacidad sensible, cargando con la trasnmisión de sensaciones. El segundo, rompedor nato de la estructura de página, que plantea grandes ilustraciones donde el flujo narrativo aparece de forma natural sobre la ilustración.
No, no soy un integrista al defender que existen uns límites ni me pongo límites. Soy consciente de que esos límites son difusos y móviles. No son cánones que marcan lo que es bueno o no, sino amplias definiciones que nos permiten establecer marcos de referencia, que nos premitan argumentar más allá del "me gusta" "no me gusta", entrando en una dinámica un poco más elaborada. Evidentemente, al final llegaremos a esas simpificaicones, pero al menos han sido argumentadas, lo que permite al que las sigue entenderlas y, después, emitir su propio juicio.
Yo soy capaz de disfrutar con este Emigrantes de dibujo hiperrealista, con Corben o con Calpurnio, con Hergé y con Hitch, con Buscema y con Leif Tande, pero marco unas líneas básicas sobre las que establecer mi discurso argumental. Por ejemplo, una de ellas, es la necesidad de unas ciertas dinámicas narrativas en una historia de género clásico. Una condición que viene impuesta, por supuesto, por la obligada relación entre objetivos de la obra y medios para alcanzarla. Puede ser que un objetivo de la obra sea la ruptura formal, por lo que apreciaré esas rupturas (pongo por caso, lo que hace Moore en Promethea), pero si la historia es de concepción clásica, donde la acción y el dinamismo son claves, no me funcionará un dibujo estático. Por eso, por ejemplo, no me funciona Ross. A lo mejor en otras historias me funcionaría, pero en una historia de superhéroes clásica, creo que su estilo estaticista rompe el flujo. No discuto, como ya te dije, su calidad ilustradora, pero sí su funcionalidad en ese tebeo.
Y respecto a lo del Capitán trueno, te remito a mi post en La Cárcel sobre el comezón de vilipendiar.
Publicado por: Álvaro Pons | 16/05/2007 11:41:38
Pues no vamos a estar de acuerdo, me parece que no. Al final me vas a obligar a hablar más claro de lo que debería, y se me van a echar encima, porque voy a tener que talar el Tótem comiquero. Pero bueno, yo creo en lo que creo y defiendo lo que defiendo.
A mí no me interesan los superhéroes en absoluto… esas obras dinámicas, donde el color es como el que en pintura llaman de "toque mágico", muy falso, donde los diálogos son bastante vacíos y básicos, y si son de Bendis, secuenciados para llenar páginas, es decir producción, donde el dibujo suelen ser aberraciones anatómicas y movimientos de estructuraciones imposibles, donde la descriptiva visual es muy pobre, y se duplican viñetas, repetidas y repetidas para producir más páginas, con la excusa de la dramatización, donde pueden pasar esas mismas páginas sin que el guión tenga gran trascendencia… incluido Kirkman. Eso sí, la narrativa es muy comiquera.
Ahora tomemos Kingdom Come.
Ross es antagónico a esto. No hay repetición de viñetas ni de diálogos para ganar páginas, ni hay movimientos imposibles, sí hay una descriptiva visual excepcionalmente brillante, un encaje anatómico magistral, así como un estudio de la luz y el color riguroso y una recreación del auténtico espíritu americano clásico, en mi modesta opinión, inigualado hasta ahora. Y es a través de ese concepto pictórico clásico americano, dónde un género como el de superhéroes deja de ser un tebeo de producción en cadena para convertirse en una obra de autor de un nivel y una clase altísimas, con un estilo propio, difícilmente imitable. Su narrativa es pictórica y literaria, no es comiquera, muy bien, ¿y qué?, su resultado es excepcional.
¿Estatismo…?, pero hombre… el estatismo en el movimiento de los actores y la lentitud de una película como Ran en comparación con Matrix es obvia, pero eso no invalida la fuerza épica de Ran. Más bien le da realismo.
El supuesto estatismo de Ross es necesario para llegar al nivel que he señalado antes.
Para mi no es estático, porque seguramente no lo comparo con otros, sino que lo evaluó en si mismo. Si se preocupara de imitar lo que hacen otros, seguramente no llegaría a ese nivel pictórico-literario.
Por eso digo que si eso no es cómic, a ver que nombre me lo ponéis, para saber que tengo que revindicar y defender, ¿pinturas literarias?, ¿narración pintada?, porque digo yo, que si tiene premios acumulados y continuidad editorial en USA, será porque algún valor esconderá en su arte, ¿o soy el único que aprecia esa narrativa pictórica…?
Publicado por: Javier Trujillo | 16/05/2007 15:07:52
Apreciado Álvaro, imagino que este silencio tan bien administrado, sin duda debe obedecer a dos razones: o bien estás de acuerdo conmigo, o no lo estás pero no te has atrevido a adentrarte en tan comprometido jardín. En todo caso, te digo lo mismo de siempre, porque es lo que pienso, es un placer intercanbiar ideas con alguien de tu nivel intelectual.
Un afectuoso saludo.
Publicado por: Javier trujillo | 18/05/2007 10:30:51
No cantes victoria... el silencio es falta de tiempo... ;)
A ver si saco un rato para seguir en esta dialéctica, que me lo paso muy bien discutiendo (amigablemente) contigo.. ;)
Publicado por: Álvaro Pons | 18/05/2007 10:59:18