¿Cuatro?
Tras la decepción sufrida con Cita en París, tenía verdadero pánico a enfrentarme a ¿Cuatro?, final de la tetralogía de El Sueño del Monstruo, de Bilal. ¿Qué me iba a encontrar?
La respuesta, afortunadamente, es que la tercera entrega actuó tan sólo como una plataforma desde la que lanzarse, con más impulso si cabe, a la conclusión de su brillante reflexión.
Bilal se zambulle directamente en una narración sincopada, convulsa, en la que los tres protagonistas se van acercando a su esperado encuentro final, tejiendo una tupida tela en ese camino en el que las hebras dispersas se van uniendo. Religión, arte y guerra se hermanan en una partitura común, en la que los tres hermanos-amantes, símbolos de las etnias que protagonizaron la guerra yugoslava, deambulan como marionetas impulsadas por un ignoto creador. Warhole-Rawhole, el hombre de los infinitos acrónimos transmuta en un creador caprichoso que juega con los seres humanos con el planeta y la sociedad entera como inmenso lienzo. Las guerras no son más que obras de arte, inmensos cuadros pintados con sangre humana para divertimento de unos dioses que son simples invenciones del ser humano. Una pescadilla de alcance universal que se muerde la cola en una continuada psicosis colectiva, donde sólo el ser humano es capaz de parar la locura.
En un despliegue de simbolismos anidados, cada pulsión visual se traduce en un mensaje, en una reflexión profunda y cortante sobre la incapacidad del ser humano para distinguir entre la creencia y la realidad. El caleidoscopio de imágenes que Bilal plasma en ¿Cuatro? actúa como una luz estroboscópica que, súbitamente, ralentiza las imágenes y consigue paralizarnos en su contemplación, completamente fascinados en su visión mientras nos bombardera a mensajes subliminales. La animalidad liberada del ser humano, la lujuria del aislamiento, la ciencia como expositor de un arte clónico… Ideas que van tomando forma hasta ese final ecuménico en el que el autor plantea la demoledora dicotomía del ser humano: incapaz de vivir junto a sí mismo, siempre esperando su reencuentro.
¿Cuatro? consigue cerrar el círculo, volver a una trilogía en la que se me escapa la función de distracción del tercer volumen. Se me ocurre quizás que la constante búsqueda simbólica de Bilal le obligaba a llevar su aventura hacia su mismo continente. Si la trinidad se convierte en cuarteto, es obligado que exista una cuarta parte. Pero al igual que el cuarto componente del grupo es errático y misterioso, la tercera entrega lleva al artista/monstruo a París, la ciudad luz, la urbe hermana de la multiétnica Sarajevo, alma de todo el relato de Bilal. Una pieza fuera de lugar que da sentido a los interrogantes del título, formando un triángulo de cuatro lados, Amir, Nike, Leyla y Warhole que se aposenta sobre un eje imaginario que une Sarajevo y París.
Una obra que obliga a mil lecturas y otras tantas interpretaciones diferentes. Todas apasionantes, todas crípticas, todas poliédricas.
Fascinante.
Valoración: (4)
(0): Malo. (1): Aprobado, legible. (2): Bien, aspectos interesantes. (3): Notable, interesante.(4): Excelente. Muy bueno. (5): Obra Maestra.
Ficha técnica
- ¿Cuatro?, de Enki Bilal. Norma Editorial. 64 págs. Color. Cartoné. Precio: 16 €
Más información, aquí.

Tal exposición de conceptos y sofismas me hace sospechar que se trata de un soberano ladrillo.Yo le pongo el 5 a Álvaro, por locuaz.
Publicado por: El Juan Pérez | 29/05/2007 11:11:59
Bueno, pues la reseña te ha sido útil, ¿no? :)
Para gustos, ya se sabe...
Publicado por: Álvaro Pons | 29/05/2007 11:35:56
Como ya comenté hace unas semanas, me ha parecido el mejor TBO de lo que llevamos de año ( en dura pugna con Elfquest vol.2).
Si quereis leer otra reseña de esta gran obra, os recomiendo que os paseis por la página de la magnífica tienda malagueña
www.enportadacomics.blogspot.com, donde he publicado una reseña en dos partes. Y donde queda muy claro, como en mi modesta opinión, al tomo tres le ha tocado en suerte aparecer como el patito feo de la obra, cuando en realidad sin él, todo se desmoronaría como un castillo de naipes.
La tetralogía del Sueño del monstruo es el techo creativo de Bilal. Sin duda. Y una de las obras cumbres de la Historieta.
Publicado por: manuelruiz | 29/05/2007 14:09:14
Estimado Álvaro, no es bueno vender la piel del oso antes de matarlo, a mí “Cita en París” me pareció inquietantemente surrealista, gráficamente excepcional y lo más importante, abría muchas interrogantes, lo cual siempre es complicado pero muy interesante.
Quizá Bilal es complejo y difícil de leer, con una secuenciación muy personal, pero el resultado es siempre magnífico.
Creo que a ti te pareció inacabada, como si no hubiera podido terminarla correctamente, y que se había volcado en el desarrollo puramente ilustrativo.
Vaya, volvíamos a no estar de acuerdo. Primero, porque es muy arriesgado analizar un parte aislada en una obra, sin tener la visión del todo. Sobre todo cuando el autor es complejo. Después, porque el desarrollo gráfico de Bilal es magnífico, con una descriptiva de corte pictórico, entre realista y expresionista, que transmite una gran información emocional, gracias al uso magistral del color, calentando los tonos o enfriándolos en función de la narración, desarrollando tonalmente a los personajes y al ambiente circundante, como puedes observar entre las páginas 23 a la 33, por poner un ejemplo. Y eso lo hacen muy pocos autores correctamente. Me sigue preocupando, que cuando alguien lo hace así de bien, algunos os quedéis solo con la superficie de esto, viendo sólo la apariencia de las viñetas.
Ahora el análisis final de la tetralogía es muy positivo, y me alegro, porque aun no he leído este último tomo, así que seguramente me gustará.
Un saludo.
Publicado por: Javier Trujillo | 29/05/2007 15:37:58
Alvaro, lo que está claro es que Cita en Paris y Cuatro son un sólo álbum partido en dos. De hecho la Cita en Paris que da título al tecer album tiene lugar precisamente en Cuatro?. El problema es que la historia era tan compleja que a Bilal le resultó imposible solucionarla en las habituales 60 páginas.
Yo soy partidario de que hubiera hecho un album de 80 o 90 páginas si hacía falta en lugar de dos de 60, pues esto provocó que, por un lado, Cita en París quedase coja y, por otro lado, se ha producido una cierta "descompresión" narrativa (término tan de moda) en el personalísimo y comprimido estilo narrativo de Bilal. Otro efecto colateral es que en estos dos últimos álbumes Bilal también ha acabado menos sus dibujos (supongo que tenía ya ganas de terminar con la historia). Esto último a mi no me molesta, pues mantiene un nivel impresionante y si con esto tenemos un bilal cada dos años en vez de cada seis, pues de coña.
De todos modos no puedo evitar una cierta comparación entre esta serie y la trilogía Nikopol. En ambas series el primer tomo es el más denso a nivel de ideas y conceptos. El segundo es maneja menos temas pero es raramente cautivador y el tercero (en la tetralogía el tercero + el cuarto) es más deslavazado a nivel conceptual y la trama pierde algo de tensión para desarrollarse más como un culebrón, debido a que ya se han termindado de definir todos los personajes y la relación que existe entre ellos. De todos modos esta última tetralogía está más ferreamente enlazada que los albumes de Nikopol, lo que se puede comprobar en que casi todos los tomos acaban en continuará. Pienso por esto que la mejor forma de disfrutar esta obra es que se publique un recopilatorio con los cuatro álbumes
Publicado por: mariano | 29/05/2007 18:22:37
Javier: la excelencia gráfica de Bilal queda fuera de toda duda y, en mi reseña del tercer álbum, precisamente destaco esa capacidad para la ambientación narrativa de Bilal, la capacidad de producir sesanciones a través de esas tarzas cromáticas, de sus contrastes. Mi problema con el tercero viene, como indica mariano, de esa sencsación de inacabado, de historia repetida. Mi mayor objeción fue la fuerte relación que se enonctraba con La Feria de los inmortales, hasta el punto que prácticamente la mitad del álbum repite esquemas argumentales (que no narrativos, la evolución es brutal). Esa sensación de dejá vu fue la que me dejó un mal sabor de boca. Pero entendiendo ese cuarto álbum como una plataforma sobre la que construir lo que courre en este, la tetralogía se alza con una coherencia impresionante.
Publicado por: Álvaro Pons | 29/05/2007 19:14:36
¿sabes qué pasa?
que hay estructuras argumentales que necesitan cierto espacio para su desarrollo, y los tomos que comercialmente se pueden editar serían difícil venderlos con muchas más páginas. Por eso analizarlo por partes, es como he dicho, muy arriesgado, porque es ir un poco a ciegas.
¡Je!, y luego están los que llenan páginas y páginas con un guión que se prodría resolver en la décima parte. Y con dibujos que describen la décima parte, también.
Por cierto que cada viñeta de Bilal, es en sí misma, un cuadro que podría estar expuesto en cualquier museo de arte, y ensombrecer a más de una gran firma.
Pues de acuerdo entonces.
Un saludo.
Publicado por: Javier Trujillo | 29/05/2007 21:05:30
En ComicVia le hicieron una entrevista a Enki Bilal en el pasado Saló del Comic de Barcelona, la encontrareis en la siguiente dirección:
http://www.comicvia.net/new/entrevistas/entrevistascentro.php?id=188
Publicado por: Josep | 30/05/2007 18:37:35