El tebeo está de moda en el mundo del cine. No es cuestión, eso sí, de una concienciación sobre las posibilidades artísticas de la historieta sino más una cuestión crematística. Vamos que a los ejecutivos se les hacen los ojos chirivitas cuando ven que las películas basadas en historieta consiguen resultados realmente suculentos. Hombre, no todo son megabombazos como X-Men, el próximo Spiderman o ahora 300, pero incluso megatruños infinitos como El Motorista Fantasma (película que me abstendré de comentar por respeto a los artesanos que trabajaron en ella, que ninguna razón hay para que escuchen los improperios varios que se merece el engendro) consiguen unos resultados en taquilla que hacen su labor. Ya lo decía el anuncio, tacita a tacita, se hace uno un chalet en la sierra.
Así que tal cual está la cosa, los ejecutivos se tiran a todo. Y no sólo los americanos, porque de allende los Pirineos llegan ya las noticias de la adaptación de Largo Winch (que ya tuvo serie de tv), el personaje de Van Hamme y Francq. No es extraño, visto que la otra serie de Van Hamme adaptada ha tenido tanto éxito (bueno, ya, lo de Bourne no es XIII exactamente, pero tampoco Van Hamme es Ludlum y le coló, vamos). Y no sólo eso, que esto ya es epidemia y contagia incluso a los gafapastas, que en junio verán el estreno de la adaptación a dibujo animado de Persépolis, la excelente obra de Marjane Satrapi (y que en breve publica Norma en edición integral).
Es decir, que eso de "no, no leeré el libro, me esperaré a la película", empieza a poder aplicarse también a los tebeos...
