Lo bueno, si breve...
Se echaba de menos la delicada sensibilidad del editor breve y la presencia en las lirberías de su niña bonita, la revista 2 veces breve. Cuando todo parecía indicar que la publicación existía sólo en el recuerdo de algunos, el milagro sucede y vuelve de entre los muertos, aunque sólo sea durante unos números. El muerto ha pasado a ser uno de esos enfermos en estado vegetativo que, de tanto en tanto, despiertan de su letargo y cuentan historias de su pesado y prolongado sueño. De momento, dos han sido los números que han aparecido, con el subtítulo de “especiales”, dedicado a “mucho cuento” uno y a “los últimos días del underground” el otro.
Comencemos con los cuentos infantiles, pasión personal mía y
que la revista aborda a la perfección. Todas, absolutamente todas las
contribuciones son excelentes, pero me gustaría remarcar especialmente tres. En
primer lugar, la exquisita «El vuelo del estornino», del gallego Jacobo Fernández,
una imaginativa y vitalista historia de mentiras que lo son, o no, pero que
consiguen entroncar perfectamente con el espíritu infantil de imaginación
desbocada, de combate entre niños a ver quien cuenta la aventura más
extraordinaria. La segunda, la del bueno de Fermín Sólis, demasiado alejado de
la historieta últimamente y que demuestra con «Todo lo que se olvida» que su
inventiva es demasiado buena como para que la historieta lo pierda. Una especie
de cuento ilustrado que versiona, a su manera, a Bradbury y su hombre
ilustrado. Por último, me descubro ante la impresionante «Los fantasmas del
bosque», donde David Rubín
Un gran número, que no es en absoluto desmerecido por el
siguiente especial, dedicado al underground. Eso sí, debo decir aquí que, por lo menos
a mi entender, tiene poco de underground. Lo que uno recuerda como
historieta combativa y agresiva aquí es una exquisita selección de los mejores
autores que los fanzines están promocionando, desde Esteban Hernández a Raúl
Ariño (inconmensurable, proclamo, ¡qué historieta más buena!), pasando por
Brais Rodríguez, Miguel Porto, Diego Blanco, Ken Niimura, Daniel García o Rafa
Infante. Autores muy interesantes, que justifican sobradamente la compra de la
revista pero que poco o nada tienen que ver con el espíritu del underground tal
y como lo vivimos en nuestro país. Lo son en tanto en cuanto no siguen las
premisas del sistema establecido y transitan por el mundo del fanzine, pero no
hay en sus historias esa provocación antisistema de los Nazario, Pons, Martí,
Pamiés y demás (aunque quizás, hoy en día, el simple hecho de hcaer historieta en España ya tiene ese punto de antisistema y contracultura). Eso sí, la revista tiene en nómina a dos nombres clave de la
época: Gallardo y Mediavilla, a los que consigue juntar de nuevo en una
historia tan sorprendente como preocupante en algunos aspectos. Otra razón para
comprar la revista.
Pero independientemente de esta bravata de abuelo cebolleta, que solo afecta al título de la revista, la única realidad es que es recomendabilísima.
Ahora, a por el siguiente.

joder, que todas las contribuciones son excelentes?
sí!! Rubén Garrido ha pasado a ser mi ídolo, desbancando a Eisner, Bendis, Berrio...
Publicado por: yonosoyyo | 23/03/2007 10:46:22
Pero qué buenos son todos. Van para santos. Amén.
Publicado por: El Juan Pérez | 24/03/2007 22:37:50
El Juan Pérez: "Pero qué buenos son todos. Van para santos. Amén."
Yo sí que tengo la gloria ganá contigo. ;)
Publicado por: el editor breve | 25/03/2007 13:11:55
Tú sabes lo mucho que te quiero... ¡y te odio! Por eso me gusta decirte la verdad. No soy un pelota ni un lameculos.(Gran plano general: El Juan Pérez sobre el acantilado, la capa y el cabello ondeando al viento, y al fondo una tormenta amenazante y el crepúsculo, fin).
Publicado por: El Juan Pérez | 25/03/2007 19:00:36