Tangaroa
Una de los formatos más propios y característicos del tebeo independiente americano es lo que podríamos denominar como el “comic-book” de autor. Un tipo de publicación que nace, generalmente, desde la autoedición, en el que un autor (o unos pocos, dos, tres como máximo) plasma sus inquietudes y experimentos sin ningún tipo de control. En la mayoría de los casos, este tipo de ediciones sin periodicidad definida fueron absorbidas a posteriori por editoriales que, en algunos casos, se han especializado en cierta medida en ella. Una tradición que comienza con las publicaciones de Robert Crumb o los hermanos Hernández y que alcanza un momento espectacular a finales de los 80 y principios de los 90, con colecciones tan famosas como Eightball de Daniel Clowes, Hate de Peter Bagge, Yummy Fur de Chester Brown, Peepshow de Joe Matt, Palooka Ville de Seth, Optic Nerve de Adrian Tomine o el Acme Novelty Library de Chris Ware, por poner sólo algunos ejemplos de una fecunda y prolífica tradición que hoy en día sigue con tremenda vitalidad. En estas colecciones, los autores mantienen series (que en muchos casos han sido recopiladas posteriormente en formato libro) donde la única norma es la absoluta libertad. Con bastantes años de retraso, esta modalidad de edición se ha comenzado a extender en nuestro país, inicialmente con las propuestas de Fermín Solís (Las pelusas de mi ombligo, Dolmen) y Sergio Córdoba (Malas tierras, Astiberri). Contenedores de ideas donde es posible encontrar desde un chiste hasta una sesuda reflexión, pasando por todo tipo de invenciones e ideas que le vengan al autor. Siguiendo esta línea de publicación, llega ahora Tangaroa, una publicación del sello Siurell de la editorial Dolmen en la que Guillem March, Jaime Herrera y Guillem Dols dan rienda suelta a su creatividad, con historias que van desde la parodia de «El hombre que secuestró a Jordi Labanda», «Eiga» o «Little Barton» a historias de corte más introspectivo como «Paraíso», en las que sus autores buscan experimentar con todo tipo de formatos y posibilidades. Los resultados pueden ser irregulares, pero estos cotos de libertad absoluta para el creador suelen ser terreno abonado para que aparezcan pequeñas joyas del noveno arte, con lo que no estará de más seguir la hawaiana propuesta de estos autores.

Lo siento, acabo de leerlo y no me interesó ninguna de las historias, la mas floja incluida en el Manglar supera con creces esta revista, esperemos que suba un poco la calidad en el número dos, y por supuesto suerte con estas propuestas.
Publicado por: Mi Sur | 24/01/2007 19:41:08
Pues a mí me han gustado casi todas las historias. En realidad, salvo la de corte más personal me han gustado todas, y no porque sea más introspectiva, sino porque no me engancha lo que me cuenta o al menos la forma de contarlo.
Obviamente no es como el Manglar, pero no creo que lo pretenda tampoco. Por lo que parece son autores más jóvenes y se nota.
Publicado por: Juanillo | 24/01/2007 19:49:12
La de Bagge es 'Neat Stuff' y no 'Hate' ¿no?
(Puedes borrar este comentario, que sólo es un matiz)
Publicado por: Ferran | 29/01/2007 13:46:29