DDT

31 diciembre, 2007 | 11:03
Publicado por: EP3

Despedida

Se acabó.
Ésta es la última entrada del DDT. Despedimos el 2007 y, con él, esta primera experiencia de blog sobre tebeos en un medio generalista. Ha sido un año ilusionante, en el que el tebeo ha alcanzado cotas que nunca antes podíamos haber imaginado los adictos al noveno arte. Hemos visto el primer premio nacional de cómic, justamente recibido por un soberbio Max en estado de gracia, el auge de la presencia de los tebeos en los medios impresos, en la radio... Queda mucho por hacer, pero el camino está perfectamente fijado y ahora sólo queda recorrerlo con entusiasmo.
El DDT desaparece en las procelosas aguas del ciberocéano, pero exiten multitud de páginas web que seguirán con la labor de informar puntualmente sobre tebeos. Páginas de editoriales, librerías y, sobre todo, aficionados irredentos al desaliento, que hacen de su pasión casi un trabajo, informando y debatiendo sobre tebeos todos los días. Pasen ustedes por Tebelogs!, el listado de páginas web dedicado a los tebeos y sumérjanse en cualquiera de las webs que allí aparecen. Encontrarán desde la información al debate, pasando por la parodia. Seguro que encuentran más de un enlace que pasará a formar parte de su lista de favoritos.
Y no lo olviden: sigan leyendo tebeos.
Un abrazo y nos seguimos viendo en La Cárcel de Papel.

28 diciembre, 2007 | 15:22
Publicado por: EP3

Terroríficos abuelitos

Psicosoda ¿Se imaginan ustedes una sesión doble, de esas que llenaban los cines de barrio antaño, que uniera El abuelo de Jose Luis Garci con el Alien de Ridely Scott? Es cierto que las películas del oscarizado director pueden llegar a producir las mismas terroríficas sensaciones que la más escalofriante de las novelas de Lovecraft pero, a priori, no parece una programación muy adecuada, más que nada por aquello de la coincidencia de géneros (aunque no se crean, que servidor ha llegado a ver una película de Bruce Lee junto a una de Bogdanovich, pero ésa es otra historia). Sin embargo, hay mentes, posiblemente en exceso calenturientas e imaginativas que no sólo son capaces de unirlas, sino de sacar fructífero partido de tan antinatura relación. El madrileño Carlos Vermut demuestra en Psico Soda que lo suyo es una mezcla acertada entre atrevimiento, respeto a los géneros y una buena ración de sanísimo gamberrismo descarado, un cóctel que realiza con precisión con tal de tener al lector desconcertado de continuo e indefenso ante sus propuestas. Partiendo siempre del respeto y conocimiento de los géneros, las historias cortas que Vermut recopila en este álbum dan siempre una vuelta de tuerca osada, creando un estilo argumental propio donde la sorpresa es la marca de la casa. Si a eso le añadimos un cuidado grafismo y un inteligente uso del cromatismo para crear atmósferas inconfundibles, el resultado es un recomendabilísimo álbum del que sólo se puede poner como pega que las historias cortas funcionan mejor en revistas por entregas, como fueron previstas originalmente. Recomiendo lectura a plazos para maximizar el disfrute.

Se espera con ganas su siguiente obra Sr. Vermut.

26 diciembre, 2007 | 20:50
Publicado por: EP3

La burbuja de Bertold

Bertold Si nuestra sociedad no es más que un grupo de individuos controlados por las hábiles manos de un invisible titiritero del que no somos conscientes… ¿Cómo es posible inducir el cambio?¿se puede llamar a la rebelión desde la manipulación absoluta de la realidad?

El planteamiento es atrevido y, si se me apura, angustioso. En una sociedad ultramediática donde nuestras vidas son dirigidas, ¿cómo rebelarnos? La pregunta se la hacen Diego Agrimbau y Gabriel Ippoliti en La burbuja de Bertold, y dan una respuesta que acude a la propia manipulación del manipulador, a una paradoja que se basa en el llamamiento a la cultura como vehículo de combate contra la uniformidad de pensamiento. Los autores plantean un oscuro mundo orwelliano donde el control de una gigantesca burbuja de gas establece leyes y normas que, en su afán de control del individuo, castigan su infracción con la amputación de todos los miembros. El individuo que intenta dejar de depender del soma gubernamental queda reducido a un tronco pensante y sentiente, pero incapaz de moverse, obligado a depender totalmente de otros para existir. Bertold, condenado a esa atroz represión, encuentra una liberación en el teatro, en sus actuaciones callejeras, que le llevarán a unirse al teatro mecánico de Froilán, donde los actores son verdaderos títeres humanos. Conectado a una máquina que funciona con el gas que le causó su desgracia, sus movimientos son programados por un frío ordenador, dejándole la única libertad de recitar su papel. Pero es suficiente. Hace uso de la máxima brechtiana y entiende que el teatro y la cultura son grandes altavoces revolucionarios para pedir la transformación del mundo, para romper los esquemas preconcebidos del oficialismo. La paradoja no puede ser más evidente: el propio sistema que le condenó a la inmovilidad es el que le proporciona los medios para poder detonarlo desde dentro.

No se puede negar la ambición de los autores, La burbuja de Bertold en una compleja historia llena de referencias donde la ciencia-ficción se convierte en un contundente vehículo de denuncia social. Algunos podrán encontrar conexiones con la famosa saga cinematográfica de los Wachosky, pero la diferencia es simplemente abismal. Agrimbau ha construido una historia donde las referencias filosóficas y literarias son evidentes, desde Platón a las propias obras de Brecht (el hecho de que todos los protagonistas de las obras sean delincuentes dirige claramente a La ópera de tres peniques), pero dejando al lector la obligación de elegir y decidir. Y no se lo pone fácil: ¿dónde está el límite de lo bueno y lo malo? ¿Puede un asesino ser el líder de la revolución? Es evidente que Agrimbau quiere poner al lector ante dilemas que le obliguen a reflexionar profundamente sobre lo leído y, sobre todo, a cuestionar dogmas previos. Es posible que sea precisamente esa avidez la que provoque los mayores reparos que se pueden poner a este álbum: en su ansiedad por retar al lector, Agrimbau apenas esboza la sociedad opresiva contra la que Bertold se rebela, a lo que hay que añadir que la introducción de una historia de amor acelera excesivamente el resto de los planteamientos, hasta el punto de desdibujarlos en algunos momentos. Unos problemas que pueden ser derivados (o acentuados) por las restricciones propias del formato de álbum francés, que limita excesivamente la paginación cuando la historia pide a gritos muchas más páginas para ser desarrollada. A destacar, en cualquier caso, la excelente labor de Gabriel Ippoliti, espléndido en todo momento en la recreación de una atmósfera opresiva y agobiante, pero también brillante en la necesaria gestualidad de los personajes.
En cualquier caso, los problemas técnicos deberían dejarse en segundo plano: el simple hecho de que en esta sociedad de la inmediatez y lo superficial, unos autores apuesten por una obra que obliga a ese acto tan olvidado de pensar, es todo un oasis utópico a respetar y distinguir.
Un álbum a leer y debatir que hace esperar con muchas ganas la segunda entrega de Último Sur, la colección genérica de álbumes unitarios de estos autores donde está englobada.


FICHA TÉCNICA

La burbuja de Bertold, de Agrimbau e Ippoliti. Norma Editorial. Cartoné. 48 pa´gs. Color. PVP: 13€

ENLACES
Especial en la web de Norma
Avance de seis páginas en la web de Diego Agrimbau

 

17 diciembre, 2007 | 14:55
Publicado por: EP3

Una nueva genialidad de Gipi

Gipi Pese a que sólo cuente con un puñado de obras en el mercado, el italiano Gipi ha conseguido que esperemos cada una de sus nuevas creaciones con impaciencia. Exterior Noche, Apuntes para una historia de guerra o S., han consagrado sin ningún género de dudas a uno de los autores más interesantes que ha dado la historieta europea en los últimos años, un ejemplar narrador que consigue obras de exquisita sensibilidad, pero que no eluden en ningún momento lúcidas y brillantes aproximaciones tanto argumentales como formales. Las expectativas sobre El local, su última obra publicada en España eran altísimas, exageradas a tenor de la imposibilidad manifiesta de mantener un nivel de calidad como el mostrado en sus dos anteriores -y magistrales- obras. Por eso, quizás, uno tiene una cierta sensación de decepción tras la lectura de esta obra, quizás porque esperábamos que el nivel de ascenso continuado siguiese ya en una inalcanzable progresión geométrica. Una exigencia injusta, porque la realidad es que, pese a que no sea una obra al nivel de S. o Apuntes..., El local es una creación de una calidad extraordinaria, muy por encima de lo que se está publicando en este momento.
Gipi se introduce en el mundo de la juventud, de las aspiraciones de jóvenes que ven el futuro más negro que nunca y que tienen tan sólo el pequeño espacio de un local de ensayos como zona de libertad absoluta. Con su ya habitual magisterio, Gipi crea personajes creíbles y cercanos que van derrumbando todos los tópicos con que la sociedad ve a la juventud. Hay una sensación de realidad palpable en sus personajes, en los que podemos encontrar esas personalidades de adolescente que están todavía a medio construir, que tienen todavía destellos de niño ingenuo, pero reflexiones y deseos de adulto. Contrastes, incoherencias, deseos, ideologías, actitudes, sentimientos y esperanzas se van mezclando a través de los integrantes de este grupo musical que, como siempre en la juventud, luchan entre la necesidad de romper con las generaciones anteriores y con la exigencia de integrarse plenamente en la sociedad al llegar la madurez, una lucha interna y externa perfectamente plasmada por el italiano, que borda de nuevo un relato coral donde lo sugerido se alza como perfecto eje transmisor de sentimientos y sensaciones. Una insinuación que, en este caso, toma forma especial con la música. Las canciones que ensayan en el local toman forma en cada final de capítulo, consiguiendo el milagro de transformar las preciosas acuarelas de Gipi, siempre en ese extraño y difícil equilibrio entre la rabia y la tranquilidad, en notas musicales que podemos sentir. Las colores y las líneas vibran y nos trasladan el ritmo y la melodía de las canciones de una forma tan vívida que, cuando pasamos página, seguimos canturreando la canción como si fuera parte indivisible del dibujo.
No es la mejor obra de Gipi, pero es un tebeo extraordinario, recomendabilísimo, que sólo tiene como pero el luchar contra la propia genialidad del autor, que ya nos está acostumbrando demasiado mal a obras excepcionales. La edición de sin sentido, como es norma de la casa, espléndida.

FICHA TÉCNICA
El local
, de Gipi. Ediciones Sins Entido. 112 pags. Color. Rústica. PVP: 15€

16 diciembre, 2007 | 23:15
Publicado por: EP3

La otra belleza

Males

No se puede decir que el argumento de La otra belleza, de Marc Males, sea original. El planteamiento que afirma que la bella interior es la real es tan antiguo como el cuento de El patito feo, pero hay que reconocerle al autor que ha sabido englobar su discurso dentro de una estructura que sí es original, donde la belleza se entrecruza con la identidad. En el fondo, retoma el mito de La bella y la bestia, reencarnándolo en forma mortal y humana a través de dos protagonistas que huyen de su propio reflejo. Una mujer y un hombre que coinciden en un momento de su vida. Un juego de identidades desconocidas: ella busca en su reflejo a quien ha perdido; él quiere perder con su reflejo lo que fue. Historias condenadas a encontrarse que Males mueve con acierto, sobre todo en una primera mitad del álbum donde el ritmo casi de thriller consigue establecer una intriga que engancha en la lectura.
Buenos mimbres para una historia más que correcta, atractiva en muchos momentos, que tiene como principal rémora la previsibilidad que sobrevuela todo el relato. Pese al buen ritmo impuesto, pese a las buenas tramas que Males urde, es inevitable que la historia discurra por senderos bien conocidos y que difícilmente sorprenden.
En cualquier caso, un álbum que proporciona una lectura más que recomendable en la que destaca la excelente labor gráfica de Males, con un dibujo de claroscuros marcados que acompaña perfectamente a la historia y un ritmo narrativo perfectamente estudiado, pleno de acertados juegos simbólicos (a destacar ese continuado doble plano de la protagonista, que siempre se enfrenta a un reflejo de sí misma o la ausencia de la iamgen del locutor Lloyd Goodman, dos recursos narrativos plenamente lógicos y coherentes con la historia que cuenta). La edición de Rossell, impecable.

FICHA TECNICA

La otra belleza, de Marc Males. 128 pásg. Cartoné. BN. 15€

Más información, en su web.

15 diciembre, 2007 | 23:42
Publicado por: EP3

Encanto minimalista

Ulf

Es curioso que Ulf K haya elegido como nombre para el protagonista de su obra el de Hieronymus Bosch. A primera vista, no se me ocurre nombre más opuesto al estilo del alemán, pero a poco que uno piensa un poco, comienzan a aparecer similutudes. Es cierto que, si pensamos en su obra más conocida, existe una apariencia de antítesis total con los planteamientos de la obra de Ulf K, pero si se hace un recorrido por el resto de su obra, observamos que sus figuras se humanizan y son vulnerables, seres que revelan sus sentimientos y sensibilidades. Una fragilidad que permite romper las apariencias y entender que ese surrealismo incipiente de El jardín de las delicias se une a la humanidad de sus retratos para crear a este Hyeronimus B que protagoniza el álbum editado por dibbuks. Una obra donde el autor busca, simplemente, plasmar una poesía en imágenes sobre la endeble naturaleza del ser humano, que precisa jugar con lo imposible para evadirse de la realidad. Las historietas que componen el álbum parten de la figura del oscuro funcionario de la interminable Biblioteca de Babel, en una surrealista búsqueda con claras influencias del Julius Corentin Acquefacques  de Marc-Antoine Mathieu que perderá rápidamente para encontrar un camino propio, en el que su protagonista busca encontrar las motivaciones esenciales de la evasión. Ulf K se introduce en los sueños y aspiraciones esenciales del ser humano, en esa materia que compone los sueños infantiles que nos llevan a aspirar volar sobre nubes o conocer a los habitantes del cielo estrellado.
Historias preciosistas y sencillas, que consiguen evocar la felicidad con un minimalismo demoledor, sintetizando todo su mensaje en ideas y conceptos puros a los que el lector se somete desde la primera página.
Un libro encantador.

FICHA TÉCNICA

Hieronymus B. (1997-2007), de Ulf K. Dibbuks. BN. Cartoné. 64 pa´gs. 12€

13 diciembre, 2007 | 23:19
Publicado por: EP3

Matado

Matador Tras pasar la última página de Matador, lo primero que se le pasa a uno por la cabeza es pensar en la cantidad de trabajos agradables y maravillosos que podría desarrollar  Devin Grayson, en los que con seguridad podría brillar e incluso tener fama, quién sabe, sin necesidad de aguarnos el disfrute del trabajo de un historietista tan excepcional como Brian Stelfreeze. Porque pese a que el dibujante pone toda la carne en el asador y consigue páginas de una plasticidad narrativa  apabullantes, el guión de Grayson es tan absurdo y rebuscadamente insulso que no hay por dónde coger este tebeo. El planteamiento argumental prometía: una historia policiaca enmarcada dentro de las guerras de bandas cubanas de Miami. Contaba, además, con un elemento diferenciador cuanto menos  curioso: un asesino cantante que ejecuta sus víctimas en cuidadas coreografías musicales. Un punto de partida que, con muchos referencias, me hizo pensar automáticamente en esa maravillosa serie de los 80 que fue El Detective Cantante. Un agradable recuerdo que favorece cierta predisposición a la lectura del tebeo, pero que se desvanece en apenas unas páginas. Por desgracia, Grayson ni se acerca a la suela de los zapatos del gran Dennis Potter y todo lo prometido se queda en una absurda secuencia de Deus Ex Machina que llegan al ridículo.
Si el dibujante de este engendro hubiese sido un dibujante del montón, Matador engrosaría sin más la larguísima lista de tebeos infumables que alimentan las novedades mensuales, pero desgraciadamente, cuenta con uno de esos dibujantes que hay que seguir siempre fielmente: Brian Stelfreeze. Pese a las incongruencias y absurdos del guión, Stelfreeze da un recital narrativo simplemente espectacular. De escenas que en manos de otro podrían ser ridículas caricaturas, en las suyas se convierten en impresionantes coreografías visuales. Las apariciones de Matador son secuencias donde el ritmo gráfico se transforma en música, pudiendo llegar a sentir los compases, la “banda sonora” de la historia. Cuando Grayson plantea una rutinaria escena policiaca, Stelfreeze se encarga de arrancar tensión y fuerza de donde no hay nada.
Simplemente con que el guión hubiese sido rutinario, de oficio, Matador sería uno de esos tebeos con los que el aficionado a la narrativa gráfica disfruta cada  viñeta. Por desgracia, la realidad es muy distinta y cada ejercicio de estilo del dibujante sólo hace que recordarnos la triste mediocridad de un guión ramplón que no sabe qué hacer con las ideas que plantea. Lo peor de todo esto es que Grayson es peligrosamente reincidente, sólo hay que recordar la nefasta miniserie de Vertigo USER, que conseguía que dibujantes de la talla de Sean Phillips y John Bolton naufragaran en una historia sin pies ni cabeza.
Para incondicionales de Stelfreeze. Se recomienda, eso sí, antes de su lectura, abastecerse de muñecos vudú o velas negras para desearle después a Grayson una grata y fructífera vida fuera del mundo del tebeo.

13 diciembre, 2007 | 10:14
Publicado por: EP3

Arranca el VI Salón del Cómic de Zaragoza

Mañana comienza el VI Salón del Cómic de Zaragoza, una cita que ya se ha consolidado en el panorama nacional y que tendrá múltiples actividades, impusaldas como siempre por el activísimo colectivo Malavida. Podéis visitar su completa página web para poneros al día de la gran cantidad de actividades que se preparan.
Zaragoza

Lástima no poder acercarme este año, pero prometo mejorar el tema éste de la ubicuidad, que no me termina de funcionar como a mí me gustaría...

Por cierto, no os perdáis El tebeíco del Salón, con colaboraciones de 24 artistas aragoneses (se puede bjar en PDF).

12 diciembre, 2007 | 23:04
Publicado por: EP3

Lavadoras entrañables

Cuando uno ya lleva demasiadas lecturas a las espaldas, como le pasa a un servidor, pierde la capacidad de sorpresa. Es un mal terrible, deprimente, que hace que casi todo lo que llega a tus manos te proporcione la desagradable sensación de “esto ya lo he leído”. Uno añora esa capacidad de descubrir cosas nuevas, de encontrar autores o estilos distintos. Recuerdo con cariño nostálgico de abuelo cebolleta esos tiempos en los que leías un artículo de algún sesudo teórico y, pese a no estar de acuerdo con su formas o actitudes, la reacción inmediata era “tengo que leer esto”. ¡Ay! ¡Qué días aquellos!

Es verdad que el manga (y, en general, el tebeo oriental) ha conseguido sacarme de ese tedio que últimamente dominaba mis lecturas, pero hasta los asiáticos llegan a veces a quedar contagiados de esa uniformidad patológica que afecta  de forma globalizada a todo el mundo. Una sensación que debería tener siempre excepciones en los autores más jóvenes, que deberían osar siempre romper con la tradición establecida. Con todos sus errores y falta de dominio de la técnica que se quiera, un autor novel tiene casi la obligación de surcar el camino de la osadía, del terrorismo creativo buscando nuevos y arriesgados caminos. Sin embargo, estas épocas de globalización logran homogeneizar hasta el rupturismo creativo. Ahora ves miles de Basemans, cientos de Peteers , decenas de Sfars… Lo lees, piensas “no está mal, no está mal, pero… se parece a tal”. Terrible sentencia que te vuelve a llevar a ese punto de atonía a la hora de leer un tebeo, refugiándote en los clásicos y en aquellos autores consagrados que, aun sabiendo que no te sorprenderán, no te fallarán.

Afortunadamente, hay remedio para este mal: el pequeño puñado de autores que siguen manejando un lenguaje y universo propio que los hace rabiosamente diferentes a todos loWassa s demás. Una cura momentánea a la que se añade el nombre de una debutante: Clara Tanit Arqué, que acaba de publicar Wassalon, el primer recopilatorio de una obra tan particular  como fascinante. En sus historias veremos lavadoras humanizadas o extraños pero entrañables muñecos de peluche, que protagonizan escenas en las que la ternura más íntima se codea con lo cruelmente insólito. Relatos de apariencia ingenua y naif que esconden reflexiones improbables sobre unas relaciones entre humanos que se ven reemplazados por objetos inertes. Contraste entre vitalidad e inmovilidad, entre lo inanimado y lo sensual, que surge como perfecto marco para hablar de sentimientos y sensaciones.

Un tebeo sorprendente, que provoca reflexiones y sensaciones a cada viñeta, seduciendo a nuestro niño interior para, agazapado allí como un virus traidor, mutar y lanzarse directamente contra nuestro intelecto, indefenso, que deberá preguntarse obligatoriamente por las cuestiones que la autora plantea.

Apunten el nombre de su autora: hay que seguirlo a partir de ahora.


FICHA TÉCNICA

Wassalon, de Clara Tanit-Arqué. Astiberri. 96 págs. Bitono. Rústica. PVP: 14€

ENLACES

El blog de la autora

10 diciembre, 2007 | 09:56
Publicado por: EP3

Agenda. Conferencia sobre Manuel Gago

Manuelgago

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