27 septiembre, 2007 | 15:07
Yoda en Donostia y Jackson contra Reed
Frank Oz es un genio. Mano derecha de otro genio, Jim Henson -el tipo que convirtió las marionetas en un arte-, Oz ha dirigido un puñado de películas todas con chicha y en las que ha cultivado sus dos pasiones: el trabajo con muñecos (El cristal oscuro, Los teleñecos en Manhattan), y con actores de carne y hueso (Bowfinger, In & out, The store, Esposa por sorpresa, Un par de seductores). O incluso mezclándolos: La llave mágica o La pequeña tienda de los horrores.
Sin embargo Oz, que fue el encargado de la elegía en el funeral de Henson, brillará en la historia del cine no por estas maravillas sino como el tipo que puso voz a teleñecos como la rana Gustavo y, sobre todo, fue el responsable de los movimientos y la voz de Yoda. Ahí queda eso. Su último filme, Las mujeres perfectas, pasó sin pena y aún menos gloria. Así que ver hoy en San Sebastián Un funeral de muerte –sus promocioneros han contratado varios coches fúnebres que recorren la ciudad con carteles del filme y el ataúd de rigor- servido para recordar el talento de Oz, para desengrasar y echarnos una risa… y para lamentarnos: Oz da una rueda de prensa al mismo tiempo que coinciden los pases para periodistas de Berlín, de Schnabel y Lou Reed, y Cleaner, de Renny Harlin con Samuel L. Jackson. Después, en una tarde para el delirio, la pareja de Cleaner dará su rueda a las 18.15, Schnabel y Lou Reed a las 19.00 y el pase de Padre nuestro, ganadora en Sundance y aquí a concurso, se proyectará a las 19.30. La montaña rusa no para. Y eso sin contar que, como ya sabréis, El orfanato va por España a los oscar y en Donostia no se habla de otra cosa. Miento, se habla de eso, y de que esta tarde habrá una marea espectacular: las ganas de algunos ríos podrían desbordarse.
Siempre estará John Sayles, brazos y cuello como troncos, eterna camisa arremangada y asiduo de este certamen, para ayudar a poner las barreras. Tras su físico de marino o estibador, Sayles esconde el alma de un cineasta indie, que paga sus obras reescribiendo guiones de megaproducciones (Apolo XIII o Parque Jurásico IV). A concurso ha traído Honeydripper, 48 horas en la vida de un club en la Alabama de 1950. Blues, racismo y el advenimiento del rock en un trabajo plagado de actores conocidos (Danny Glover junto a ¡Stacey Keach!), que arranca un poco teatral pero que luego te acaba enganchado con su ritmo, lento y doloroso de bluegrass.
Esta noche habrá que parar y comentar la lista que publica Variety de los próximos proyectos del cine español, además de todo el maratón que queda.
Sudoroso, voy a la calle, a que alguien me alimente. Luego, Jordi y un servidor nos hermanaremos en Berlín.
Gregorio


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