28 septiembre, 2007 | 19:56
Samuel me intimida
Me gusta, me gusta. Jordi enardece a las masas con las dudas ¿noriegales?
¿nigerianas? Servidor no salió ante el acumule de trabajo que le esperaba en el hotel, y sí se enteró de la coincidencia en el mismo restaurante, (eso sí, no se hablaron), de dos curiosas mesas para cenar: por un lado, todo el equipo de Padre nuestro; por otro, el jurado íntegro junto a Julian Schnabel y Lou Reed. Ya me habían avisado de que la mujer del festival (no lo dudéis, aquí sólo hay ojos para la directora y protagonista de Caramel, Nadine Labaki, en la foto) iba a bailar con Gary Clark junior, y así lo cuenta Jordi. Mientras, en La Nicolasa el que se ponía las botas era Samuel L. Jackson. Por cierto, el jurado ya está reunido.
Y lo está haciendo esta tarde porque adelantaron todos sus visionados: acabaron ayer con su trabajo, hoy se dan a la discusión. Que haya suerte. He pasado mi mañana un poco febril, trabajando para el papel y entrevistando a Samuel. Se ha tumbado cual largo es en un sofá, a sus pies Renny Harlin y delante un trío de periodistas un poco anonadado. Luego sí, luego ha dado juego y casi me pega cuando le he preguntado por los altibajos de su carrera ("Tú eres un cáustico, ¿eh? ¿Yo bajos? A ver, dime uno". "Esto… Serpientes en el avión". "Mira, chaval, esa película es mucho mejor de lo que podías imaginarte". "Sí, señor Jackson, mea culpa, mea culpa" –esto lo he pensado, que cualquiera se lo dice-). Demi Moore, mientras, ha llegado, pero nadie sabe cómo ha sido. Os aviso: por contrato trabaja sólo dos horas y necesita dos horas y media de maquillaje y peluquería antes de cada aparición pública. A mí la relación temporal me parece que no compensa.
Para esta tarde hay baloncesto en el pabellón Illumbe, entrega del Donostia a Liv Ullmann (pocos cineastas se lo merecerán más que ella), pleamar en la costa –porque no hay oleaje, que si no, se montaría una… los ojos de los puentes casi no se ven de la subida que hay de las aguas- y concurso de dobles de cine en La Kabutzia. Jordi y yo estamos decidiendo si ir de Gasset y Pumares, no os digo más.
Mañana al mediodía hablaremos de Control, Un plan brillante y Lynch, un documental sobre el cineasta. Ahora voy a recoger a Carlos Boyero, que somos los únicos que estamos en la sala de prensa, y le arroparé para que no se le vaya el veneno.
Ea, Gregorio Posdata: dije que Berlín no era el mejor disco de Lou Reed, no que fuera malo. Cómo se pone el personal.


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