25 septiembre, 2007 | 19:11
Las olas cinéfilas
Mientras que el mexicano Diego Luna pasea por el Boulevard con su novia sin que nadie le reconozca (otra cosa es cuando se pone la americana; entonces sí, los fans le acosan) y las olas rompen en una tarde con temporal, hablemos de cine. Primero, las olas. Cuando el guionista Peter Viertel vino a Europa –hablamos de 1956- a rematar su libreto y ayudar con las localizaciones finales de la película París era una fiesta (la adaptación de la novela de Ernest Hemingway que se desarrolla en Francia, Pamplona y el País Vasco), descubrió que en estas costas las olas rompen de una manera parecida… parecida… parecida a las de Hawai. Así que ni corto ni perezoso, y compinchado con sus amigos, uno de ellos hijo del productor del filme, se hizo traer unas tablas de surf de madera desde Estados Unidos y se convirtió en el primer surfista en Europa. París era una fiesta, filme con Tyrone Power, Ava Gardner y Errol Flynn, se proyecta aquí dentro del ciclo dedicado a su director, Henry King, y mucha gente disfruta hoy, con sus trajes de neopreno, de un deporte sin saber quién lo trajo a este lado del océano. Mientras, Viertel vive plácidamente en Marbella, casado con Deborah Kerr, hecho todo un mito del cine gracias a sus guiones y a novelas como Cazador blanco, corazón negro, su descripción de la preproducción de La reina de África, y que pasó al cine de la mano de Clint Eastwood.
Esta mañana, en multitudinaria rueda de prensa -tanto por los actores y miembros del equipo que la daban como de los plumillas que llenaban la sala- se ha presentado Siete mesas de billar francés, la nueva peli de Gracia Querejeta. Sólo faltaba del reparto Raúl Arévalo. Y justo quería hablar de él. Tengo un amigo que asegura que dentro de diez años las dos estrellas masculinas del cine español será Raúl Arévalo, en cualquier género, y Arturo Valls, que se ha paseado por aquí con Casual day, en la comedia. Yo añadiría Juan José Ballesta si se controla y le daría la razón.
Y de nuevo a la carrera, aunque antes confesaré: Jordi se ha dormido con Exodus y por eso no la ha entendido. Da la cara, Jordi. No estaba nada mal (vamos, tampoco va a partir la pana) y se dejaba ver como un thriller con toques surrealistas. Justo los que le faltaba a la libanesa Caramelo: potita, potita; si hubiera tenido más mordiente. Por cierto, hoy han dado el premio Golfo Schweppes (¡cómo son los patrocinios) a Alberto San Juan por sus papeles gamberros y mañana los hosteleros donostiarras otorgan el Incombustible a Pedro Armendáriz junior, actor mexicano, hijo de gran estrella, presidente de la Academia de Cine de su país y eterno noctámbulo. Hay gente que no descansa.
Gregorio


Totalmente de acuerdo contigo en lo de Raúl Arévalo: me ha gustado mucho en todas y cada una de las películas en las que le he visto hasta ahora (enorme en AzulOscuroCasiNegro y casi me atrevería a decir que era lo mejor de El Camino de los Ingleses)y eso que se me ha escapado en una peli que se estrene las veces que se estrene no acaba de convencer al público ¿Por qué se frotan las patitas?...A lo mejor es que le faltaba en el reparto dos pibones tipo Natalia verbeke y Paz Vega, vete tú a saber...
Muy interesante lo que cuentas de Peter Viertel: te agradeco que nos ilumines al respecto, pues yo soy uno de esos ignorantes que no sabía nada de este señor más allá de la novel Cazador Blanco, Corazón Negro (¿Casado con Deborah Kerr? Pues le alabo el buen gusto, que la señora bien lo merecía en sus tiempos...)
De Alberto San Juan, aprovechando que le citas, me gustaría decir algo: nunca me convenció demasiado como actor hasta que le vi en Bajo Las estrellas, la peli española que más me ha gustado de momento en lo que va de 2007. Está simplemente fantástico.
Publicado por: DavidGarrido | 27/09/2007 9:55:15